“En el mundo de hoy, sujeto a grandes transformaciones y sacudido por
cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca
de San Pedro y anunciar el Evangelio es necesario también el vigor,
tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha
disminuido en mí”
No
tener preocupación alguna sobre quién se siente en la Silla de Pedro
hace que uno mire todos estos asuntos vaticanos con una lejanía
enriquecedora. Incluso cae en la cuenta de que ese distanciamiento es el
mismo con el que se encara la ficción. A esa visión hedonista de las
cosas, crecida al modo en que crecen los vicios que se alimentan y se
cuidan, contribuye el hecho de que los protagonistas de la trama son
asombrosos--- sigue en Barra Libre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Una brizna de luz
Hay noches en las que oigo ladrar a los perros. Me persiguen desde hace unos días los ladridos. Los más viejos ladran hacia adentro. Lo escr...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Cuando pienso en Petrarca. no es cosa que suceda con frecuencia, pienso en Garcilaso de la Vega, en el verso endecasílabo, en los cancioner...

No hay comentarios:
Publicar un comentario