Feliz Navidad. Festejen la paz, la bondad, los abrazos y los besos. En todas partes, en todos los idiomas, en todos los credos. Yo, un hombre sin credo, un alegre descreído, celebro esta noche la ilusión de que a partir de mañana todo vaya un poco mejor en el mundo. En eso coincidimos los que pensamos en que tener buen corazón es lo que nos hará ser más felices. Al final todo acaba ahí: en ser buenos y en querernos mucho. Pues eso.
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