1.12.18
Moby Dick
Moby Dick. Releo de vez en cuando Moby Dick. A veces trozos, párrafos, escaramuzas más o menos intensas. Como quien entra en una habitación en la que ha sido feliz y sale a su antojadiza voluntad, sabiendo que puede regresar cuando desee. Esa lectura me recuerda a la anterior. Es como si entrara por primera vez. Así debería ser el amor. Una especie de Moby Dick del corazón. Entrar y sentir que nunca se ha estado ahí y, sin embargo, apreciar que todo es cálido y familiar y nuestro. Hay libros que se aman. Amores casi novelescos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Una brizna de luz
Hay noches en las que oigo ladrar a los perros. Me persiguen desde hace unos días los ladridos. Los más viejos ladran hacia adentro. Lo escr...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Cuando pienso en Petrarca. no es cosa que suceda con frecuencia, pienso en Garcilaso de la Vega, en el verso endecasílabo, en los cancioner...

2 comentarios:
Siempre quise leerlo y nunca lo hice. Desde niño eh. Soy un desastre de la voluntad lectora. Quizá me pase lo que a vos con Viaje al centro de la tierra de Verne. Pero el tema es que tampoco lo leo.
Y el amor me parece que también debería ser así como contás...
He leído Moby Dick en dos ocasiones y siento que he de volver a ella de nuevo y no tiene que ser demasiado lejos. La segunda lectura fue mucho más provechosa que la primera porque ya sabía qué me iba a encontrar. Gracias por recordármela.
Publicar un comentario