Vivimos en el capricho de lo imprevisible, en el azar puro. A veces malvivimos. Es curioso que no esté prestigiado por el uso el bienvivir, que se le dé poco apresto, aunque el diccionario recoja la entrada y todavía no esté entre las palabras moribundas. Las que denotan algo negativo se imponen a las que traen algún tipo de bondad. Dejadme que hoy me incline yo por no hacer alharacas de nada. El lenguaje es pesimista. Crece sin dejarse acariciar, malvive, no se deja curar, ni admite bonanza.
14.1.25
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Una cerveza
Viene el verano con su boca de esparto. Está ya el cuerpo hecho a rendirse ante los rigores del calor. La memoria climática, la que todos ...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
El Circo del Sol es adictivo. Hoy al salir del Grand Chapiteau he pronunciado esa frase. La repito mientras escribo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario