25.6.19

Amar el amor, no lo amado




Hace mucho que subrayo. También hago anotaciones. Manuscribo ocurrencias, palabras que afloran del texto, sin que estén, frases que me sobrevienen. Algunas incluso se alejan del motivo que las alentó; otras, las duplican, torpe y absurdamente las repiten. Albergo la idea de que escribir uno sobre lo escrito por otro crea un texto añadido, un postizo, que funciona a modo de prótesis, creando un agregado ficticio sin el que la lectura tiene entidad, peso, cuerpo y autonomía, pero a la que se le extirpa la dimensión del lector, que ha entablado un diálogo con ella y, como un palimpsesto, se lo ha incrustado. Se crea así una realidad supletoria de la que a veces únicamente quien la creó puede extraer un sentido.

Hago esta reflexión porque, en tiempos, subrayé y anoté con el afán del que cree (ya no) que no hay otra manera de leer. El subrayado, como tantas disciplinas, exige una constancia, una especie de tesón. No se puede hacer a lo loco, sin pensar en qué se está remarcando. Requiere un adiestramiento, un errar en las primeras veces, un divagar y un alejarse también. Porque se subraya para uno mismo. No hay un tercer lector, aparte del autor y de mí mismo. A mi amigo K. le pareció, comentado el tema, que es mejor no tocar lo leído, dejarlo como vino, no interferir en la presencia sólida y fiable (o no) del texto. Como si esas apreciaciones alteraran lo escrito, le dije. No sé bien a qué obedecía aquel vicio, ahora perdido. O lo sé y no encuentro ahora razones que alienten de nuevo su desempeño.Tal vez buscaba dar con una significado oculto o incluso el único significado. 

Quería saber si el esmero con el que me aplicaba mejoraba mi apropiación del texto. Si una novela anotada, subrayada, la hacía mejor novela en mi cabeza. Sé que, de repente, sin que nada lo prefigurara, sin un aviso visible, dejé de subrayar. Al acabar una novela, observé que no había usado el lápiz en ningún fragmento, que ninguna de sus líneas había sido pasado por ese rodillo subjetivo. A mis alumnos no les pido que subrayen. Una lástima. No pueden hacerlo porque los libros no les pertenecen. Se les da en préstamo para, al finalizar el curso, retirárselos y meterlos en bolsas (unas bolsas negras horribles) para que los reciban los alumnos de cursos inferiores. Pierden algo que yo disfruté muchísimo y que, visto ahora, me parece incluso altamente positivo. El subrayado hace que te conviertas en una especie de autor secundario, de autor detrás del autor. Hay frases enteras que es difícil no subrayar. Parece que, al hacerlo, se terminaran de alojar en la memoria, hiciesen allí residencia. Recuerdo haber reparado en pasajes enteros de Rayuela y, sobre todo, en los libros de Nietzsche publicado por Alianza con maravillosas portadas de Alberto Corazón. También, en menor medida, en esa misma colección, El Aleph o Ficciones de Borges y, más tarde, Los mitos de Cthulhu de H.P. Lovecraft. Un libro, si está estropeado, si se revela que ha tenido un uso intenso, es más valioso que el cuidado con mimo innecesario. La verdadera biblioteca es sentimental, no el acúmulo aristocrático de volúmenes pulcros y limpios en baldas muy ordenadas.

Dejé de subrayar sin que apenas lo notara. No saber cómo empezó hace que pierda sentido indagar en cómo acabó. Hubo, no obstante, cosas que gané: leer un libro como si se le abrazara, intimar con él, hacer que existiera una relación doméstica, privada, pura. Perdí (creo) la literatura íntima, la mía, la que se me impregnó y yo vertí en cada anotación. Lo terrible es que el libro, en muchos sentidos, quedaba resumido en la labor crítica del lector. De hecho, subrayar es ejercer una especie de análisis de índole crítico. Se purga, se criba, se le dan a unos trozos más enjundia o más fuste que a otros. Pareciera (no siendo así) que las partes sin subrayar fuesen de menor hondura o no hubiesen superado las exigencias que impusimos. Habrá un libro secreto dentro de cada libro. De alguna forma andará uno por ahí adentro, en los márgenes. El escritor que ahora pueda ser comenzó probablemente en esa periferia del texto. Resulta (además) muy curioso leer el libro que alguien ha subrayado o anotado antes. En esa suerte de palimpsesto a la luz, se puede crear una trama paralela o un pensamiento surgido al margen. La afición al aforismo que creo tener proviene sin duda de esa época. Después de haber escrito esto, en cuanto termine el que ando leyendo, que es en ebook y ahí acaba toda voluntad de escritura, buscaré un libro tradicional (papel de toda la vida, lomo y tapa dura, a ser posible) y cogeré un lápiz. A ver qué sale. Igual he perdido la habilidad de antaño. El tomado para ilustrar el texto es un libro comprado en 1986. Los hay más antiguos. Me gusta éste, de cualquier manera, El lector avezado sabrá de cuál se trata.

24.6.19

Perros que no ladran en un sueño


Alejandro Magno, al acostarse, con temor de que el sueño le privara de las cosas esenciales de la vigilia, ponía una mano fuera del embozo y, dentro de ella, amasaba con esmero una pequeña bola de cobre. Al caer dormido, al abrirse la mano, por el ruido de la bola precipitada al suelo, se despertaba y podía regresar a sus asuntos, todos de mayor importancia que los guardados en el sueño. La posibilidad de que la vida sea tan corta como para que no la distraiga el sueño es antigua. Hay sueños que pueden interferir más en la vida que la propia vida en esos sueños. De hecho, en lo que entiendo, se tienen algunos que rivalizan con ficciones poderosas leídas o vistas en una pantalla a o en trasiegos de la realidad, cosas vividas, episodios que son verídicos y han sucedido en torno nuestra. Algunos manifiestan con más vehemencia sus sueños, los difunden con mayor entusiasmo. Como el que escribe y de pronto se queda en blanco y no sabe por dónde tirar, hay sueños que concluyen de manera abrupta y que no permiten regresar a ellos, moldearlos, darles una especie de oportunidad para que terminen de contar lo empezado. Otros, muy sin embargo, interrumpidos por la injerencia de la realidad (un ruido en la habitación, una urgencia del cuerpo que hay que aliviar) piden a gritos que se les permita el regreso. Es entonces cuando uno desea conciliar el sueño de nuevo. Como el sueño ha estado ahí, tan cerca, acude prontamente. Lo que hago, al emboscarnos otra vez en esa bruma onírica, dejamos que la ensoñación acabe. La historia, la farragosa historia, en casi todos los casos, debe finalizar. Los sueños tienen desenlace, poseen el rigor de la mejor literatura, adquieren la rotunda presencia de una trama novelesca a la que nos entregamos con fruición y de la que no somos capaces de escapar. Se trata de no poner la mano fuera del embozo, bien sujeta la pequeña bola de cobre: por no permitir que caiga y nos despierte y perdamos la información fundamental, la que falta para que podamos recordar, al despertarnos, los caminos que hemos pisado, las vicisitudes que hemos vivido. El mío de anoche contenía palacios, no uno, sino varios, ocupaban todo el paisaje, apenas había distancia entre ellos, como si fuesen casas de esos barrios estándar que se ven en las películas. No sé nada más, no guardo nada más. Tal vez unos perros yendo de aquí para allá, olisqueando unos cajas con basura. No recuerdo que ladraran.

23.6.19

el canto de las hormigas / coro griego

1
no atino a encontrar razones, quizá la falta de tiempo, tal vez no haya tenido quién me inicie, una mano inductora, un espíritu generoso, suele haberlos en ocasiones, te llevan de la mano, te abren puertas que en otro caso estarían cerradas o ni siquiera tendría forma de puerta, ni por asomo podríamos encontrarles la función de crasa y cabal puerta, pero no acaba de entrarme la mecánica cuántica
2
niña torbellino, no flaquees, no dejes que la rotación de los astros turbe tu dulzura, no permitas que la terquedad de las horas prorrumpa en tu alma y la desquicie, la rotación de los astros corrompe la pureza, la estraga, la pureza baila con lujuria bajo la bóveda celestial y cae fulminada y entona un delicadísimo lamento 
3
alegre sin otro propósito que cubrir la distancia entre una cáscara de pipa y otra cáscara de pipa, la hormiga festeja el camino, huele la semilla, la saborea sin que nadie lo aprecie, la piensa en su boca, se entretiene en la festiva inminencia del sabor y canta, la hormiga tiene una voz delicada, algunas la tienen bronca y poco dócil a las melodías, pero sirven de coro griego en los banquetes de la comunidad, luego está la hormiga disoluta, la hormiga crápula, un poco cabra loca, sin tiento ni reposo, la hormiga que en los manuales del ramo es señalada como la díscola, de fácil descontento, emperrada en soliviantar a las otras, insensible a las etéreas danzas de sus iguales, esa hormiga merece consideración aparte, de la suele reconocer por su mirar adusto, es hormiga de escaso o nulo temor divino, la metafísica es materia de singular disciplina entre el gremio de las hormigas, las hay devotas y las hay blasfemas, el reino de los cielos está lleno de cáscaras rotas de pipas, dios tiene a bien dar cobijo a todas sus extraordinarias criaturas, dios se complace en escuchar con celestial arribo la música diminuta de estas conmovedoras piezas de su mecano infinito

el canto de las hormigas / bajo la lluvia en salzburgo

1
el lance, si bien en amor templado, devino moriencia, timbró clausura
2
señor, dame fuerza para elevar la cumbre de este día
3
dios te salve, karlheinz stockhausen, dios salve tu arcángel mudable, tu voz mecánica, tu silbo de grillo bajo la lluvia en salzburgo
4
hoy no me apetece releer madame bovary, hoy no me apetece volver a johannes brahms, hoy sólo me satisface hacer del día una siesta larga, hoy sólo me conforta dixieland en un sueño
5
tuve una novia rusa que me leía capítulos enteros de los hermanos karamazov cuando echaba de menos a su abuelo boris

22.6.19

el canto de las hormigas / cinemascope

1
el escritor carece de pudor, el escritor arroja a sus pesonajes a las vías kareninas del tren
2
la piscina está vacía, alguien ha subido al trampolín, el pulso acelerado del musgo en sus pies
3
los gondoleros de buen corazón no cobran a los tuberculosos
4
el amor alisa con los años las turgencias, el amor demora con los años las urgencias
5
los teólogos no influyen en el curso de los astros
6
toda la noche es cinemascope

el canto de las hormigas / der golem

1
el caballo se cuestiona el porqué del galope, dios no instruye a todas sus criaturas en la mecánica de la metafísica, pero algunas se declaran insumisas y miran con estupor el cielo y lloran en silencio cuando la noche los deja solos con sus pensamientos
2
el emperador de lilliput fornica con la hormiga reina
3
dios te salve, querido sigmund freud, hay un francotirador en el balcón de tu memoria
4
el mar en venecia es ateo, sumerge iglesias, oxida las caras de los santos en las avenidas de agua, el fuego es ateo siempre
5
la abeja industriosa navega el terrón de azúcar
6
algunas mujeres tienen música de fondo
7
gustav meyrin escribió der golem, un librito expresionista, habla de la vida, habla de su anverso, el mito del regresado, la leyenda del recompuesto, todos los pájaros de praga hacen sus defecaciones matutinas en la cabeza de su criatura

21.6.19

el canto de las hormigas / camarada fernando oliva

1
recordar es también una patria
2
niña torbellino, huye del onanista, el onanista es un bucólico de sí mismo, un mástil al que no derrota ningún viento, el onanista festeja cada pequeño caudal de sangre
3
hay secretos que perduran hasta que no tienen sentido y se apremia uno a contarlos y sale a las calles y los airea sin pudor como si entonara un cántico y dios lo mirase y aplaudiese
4
los niños no advierten los simulacros, toda la realidad es juego, todas las mentiras se convierten en verdades de usar y tirar
5
cómo sería el amor de no estar en tu nombre
6
camarada Fernando Oliva, un día acabaremos viéndonos en la cubierta blanco y negro del potémkin, un acceso de sentimentalismo nos arruinará todas las conversaciones preparadas, las mías en un cuadernito rojo, las tuyo en uno arcoiris, tiraremos los cuadernitos al volga, brindaremos con vodka del bueno, una vez, varias veces, escribiremos una novela de cinco minutos cuando estemos bien ebrios, la leeremos en ruso, camarada Fernando oliva, la leeremos en ruso

20.6.19

el canto de las hormigas / en los días de menstruo

1
niña torbellino, huye del nihilista, el nihilista no se casa por amor, se casa cuando se le enferma la madre, un nihilista dedicado a tiempo completo a su oficio no puede entablar relación emocional con ningún semejante, un nihilista que contraiga nupcias guarda intenciones aviesas, no se le puede mirar como a un novio tradicional, el novio amante de su amada, el novio entregado al amor, el nihilista únicamente se entrega a su causa
2
niña torbellino, huye del pícaro, el pícaro te escribirá endecasílabos de pezón a pezón, te tatuará a besos el padrenuestro, el avemaría, todos los salmos redentores del libro santo de la sagrada roma
3
niña torbellino, huye del vampiro, el vampiro sólo se volcará en tu cuerpo en los días de menstruo
4
niña torbellino, huye del subliminal, el subliminal vive al margen del discurso narrativo ortodoxo, va entre líneas, se expresa a escondidas, no se tiene nunca a las claras qué pretende, digamos que dribla la idea fundamental y va ofreciendo fragmentos muy pequeñitos de ella, el subliminal es un ente intratrextual, se le puede ver mariposeando en los huecos, bailando foxtrot en las líneas muertas
5
niña torbellino, huye del nacionalista, el nacionalista no hará patria en tus zapatos, no hará patria en tu boca, no hará patria en tu memoria sentimental, el nacionalista vive entregado a su bandera, la colgará en los balcones, la lavará a mano, con celo soberano, con absoluta lujuria textil, el nacionalista no es un buen partido, acabará aliviándose solo en un cuarto oscuro con las imágenes de sus próceres, el nacionalista no es digno de ti, no le mires siquiera, no vayas a caer en su trampa iletrada

19.6.19

La realidad


Fotografía: Robert Mapplethorpe


Hay realidades que se juntan sin que exista voluntad por parte de ninguna de por medio. Algo parecido a lo que nos pasa a las personas. Vas por la calle y de pronto te fijas en alguien y su realidad se mancomuna con la tuya y hacéis una pareja. Lo normal es que cada cosa, por pequeña o grande que sea, suceda sin el concurso de las demás, pero no ocurre así; por más que cierta lógica lo refrende, es justamente al contrario lo que pasa. Que los extremos se alían, que hay asociaciones rocambolescas o absurdas o incluso imposibles. El tronco del árbol vive ajeno a que un coche se le incruste. Antes de que el agua le anegue los pulmones, el ahogado no relaciona su maquinaria respiratoria con líquido alguno, es el aire en lo que piensa. Una mujer se enamora de un hombre (hagan las variaciones que les plazca, no habrá problema ni anomalía por mudar los géneros) sin saber que ese hombre al que ama le va a empotrar una plancha en la cabeza y se la va a reventar. La realidad es patética a poco que se la mira con atención. Tiene fisuras por las que se adentra el caos. Una realidad, una vez que ha conseguido su rango caótico, muta a otras realidades similares y se gusta de modo que cuesta retornarla a su matriz inicial, la de la armonía, la del consenso entre distintos, pero el agua penetra en los pulmones y la plancha en la cabeza. Hasta el pez de la fotografía de Robert Mapplethorpe no cuadra con la hoja de periódico. Podría haber un texto sobre la pobreza en el mundo o sobre el avance imparable de la extrema derecha en Europa haciendo de cama de las tripas del pez de resultas que el hedor de la muerte de uno contagie al otro y no se sepa cuál de los dos es el que estimula la hediondez del aire. Lo real, esa maquinaria tangible, tiene también su reverso intangible.


el canto de las hormigas / un té negro

1
besarte castamente el verbo lánguido con el que ocupas las horas en tu cuarto, dije, pero tú no estabas, no eras todavía amor, amor dulce que amor a la boca convida
2
el poeta está en la terrraza de un café en una gran ciudad, una concurrencia de curiosos se le arrima por ver cómo escribe el poema, por ver la naturaleza mística, por ver el esplendor epifánico en su rostro, pero el poeta se levanta, paga la consuimición, un té negro, huye por las aceras perseguido por una invisible turbamulta de alucinados
3
bellísima pastora, esto te digo, en un día limpio surgió de improviso la palabra, no se tiene registro de cuál fue, no hay constancia, podría ser azul por la bóveda del cielo o la anchurosa línea del mar, pero también sangre o dolor
4
billy el niño, bautizado William Henry McCarthy, también llamado William H. Bonney, ya al final de su azarosa existencia, pidió clemencia, la que él no tuve con todos los hombres a los que mató en los tumultos de taberna y en la comisión de los robos, antes de que dictaran sentencia y las fuerzas del orden lo cercaran, billy el niño salió a un corral a por huevos y allí cayó al suelo por una bala del sheriff Pat Garrett, el alma humana propende al recogimiento cuando la asaetea la desgracia, el alma humana es un secreto, el alma humana es un torbellino de sorpresas, garrett juró por la biblia que en sus últimos momentos billy el niño citó un pasaje de la biblia, uno corto, añadió, incluso uno mal contado
5
oscar wilde muere el mismo día que friedrich nietzsche, ninguno ve el siglo nuevo con sus alardes cinematográficos, con sus discos de pizarra, con su maquinaria placebo
 

17.6.19

El cielo está en todas partes

El infierno está en todas partes. Lo dijo un viejo con el que me crucé en la calle. No debió ser el calor el que lo animó a publicar la confidencia. Se paseaba bien a la sombra y corría el fresco que no suele, aunque estamos en las puertas del tórrido verano cordobés. Quizá le pareció que estaba desahogándose por todo el calor que había padecido durante una vida entera. No lo dijo airadamente, no había dolor, tan sólo expresaba un pensamiento, como el que dice qué frío hace hoy o me duelen las piernas como nunca. Yo a veces me he sorprendido hablando en voz alta. No sabe uno bien qué dice en esos casos. Si expresa una voluntad secreta o sólo deja que prorrumpan las palabras que van a lo suyo en la cabeza y de pronto, sin que exista razón para que se entiendan, se abrazan, avanzan juntas y buscan palabras nuevas con las que ir más lejos o más hondo. El lenguaje es una cosa de lejanía y de hondura. No he visto todavía a nadie que diga que el cielo está en todas partes. El bien está menos valorado cuando uno cuenta lo que le bulle adentro. Dejé atrás al viejo de ayer por la mañana y proseguí mi camino sin pensar en esa revelación o en esa epifanía sobrevenida. La frase viene después, sin que tampoco atine a comprender las causas por las que fue ella que vino y no otra. O porque me he sentido arrebatadoramente obligado a dejar constancia de su presencia. Quizá para que no la olvide. Uno escribe para dejar algún registro o por evitar que el olvido nos derrote. Se habla solo para decir lo que no se podría en compañía. Se dice lo que de verdad nos preocupa o lo que no deseamos que se revele. Se habla en voz alta para que lo dicho tenga el peso que a veces no tiene lo pensado. Por otra parte, ya lo dejó escrito Pavese, tan triste en su final: el infierno son los otros. Hoy es uno de esos días en que puede ocurrir cualquier cosa y no termina de ocurrir nada relevante, ninguna cosa que comentar mañana, nada que otro no haya pensado o hecho, aunque no seamos nosotros. Hay que ser originales, hacer lo que no se espera que hagamos, tirar al monte de cuando en cuando, deshacernos de las costumbres y probar la posibilidad de que tengamos, en adelante, otras nuevas. Bob Dylan se hizo cristiano a los cincuenta. Un amigo cercano, por cuidarse, censuró la carne y abrazó la causa vegetariana. Yo mismo, a los cincuenta y tres, estoy pensando en hacerme unas cuentas vueltas al pueblo o hacer bici estática una hora al día, a ver si la costumbre de engordar torna a otra cosa y le hago un favor a mi descuidada salud.

Escenas de guerra




Fotografía: Ken Klisch


En época de guerra a los alimentos se les llama víveres. Es lo que tiene el lenguaje: que se adapta a las circunstancias. En cuanto las circunstancias se ponen bravas viene un pelotón de fusileros y asedia una ciudad, interrumpe el suministro de agua, dinamita los servidores de electricidad y convierte las avenidas en caminos de escombros. No les importa la cuenta de muertos, ni el fuego, ni el aire mezclado con la ceniza. No hablan para no tener que justificar la barbarie, callan porque el silencio es una manera de disculparse, si es que esas mentes pudieran albergar un gesto de disculpa. Estamos al tanto de esa iconografía blasfema. Gente pendenciera que disfraza su pendencia de nacionalismo o de libros de fe o de acciones de bolsa recorre las aceras, vigila los edificios todavía en pie y derriba con mira telescópica, en plan videojuego, los desavisados que sobreviven y esperan que el azar les permita encontrar víveres o una fuente de agua. La foto está tomada en Gaza, pero podría ser cualquier ciudad del mundo en donde a los alimentos se les llame víveres. El intruso que asiste a la matanza con la nikon en ristre es un personaje necesario: es el intermediario entre el Estado del Bienestar y el Estado del Odio, el cronista que revela el mal a quien lo tiene lejos. Conecta ambos mundos y pone en evidencia las anomalías del sistema. Las guerras se pierden siempre, da igual que un bando las gane. La guerra es una de las anomalías más antiguas, no desaparece por más que se condenen, por mucho que se documenten y difundan. Existen desde que alguien pensó que por la fuerza podía hacer valer su criterio. La guerra nace siempre dentro de uno. La acata y considera suya cuando usa la fuerza en un patio de colegio. Quién no lo ha hecho, quién no ha sentido ese brote de ira en la sangre, esa locura en el corazón. El arma sin usar es siempre la palabra. A veces hay guerras que ni siquiera exhiben criterio alguno sino que se conducen desde la barbarie más abyecta. He dicho a veces y ya corrijo: siempre. Es lo que tiene el lenguaje: que se adapta a las circunstancias y hasta se obstina en rebajar la crudeza de lo real. Porque la realidad es cruda y vivir es un delirio compartido en el que unos tiran bombas en un salón y otros toman la instantánea que registra el estropicio. Nada nuevo. Seguimos alerta. Estamos en guardia. El hombre es, en esencia, un superviviente. La poesía no desbarata el campo de batalla, no lo anula, pero no hay otro instrumento más riguroso ni eficaz, pero no hay poesía en la foto de la habitación de una vivienda de Gaza. No puede haberla, no se intente buscar, que no lo hay.

16.6.19

Galería de favoritos 101 / Jeff Buckley / Grace (1994)







Relevante, trágico, triste, solemne, maduro, jubiloso, melancólico, clásico, ácido, sensible, radiante, joven, limpio, adictivo, angustioso, metafísico, etílico, bohemio, catedralicio, poético. En las diez canciones de Grace están todas las octavas del alma humana. Como si el mismo Shakespeare mudara su piel de bardo celestial y se vistiera de rockero de los noventa, enchufara la guitarra y probara el micro mientras mira de reojo a la banda a la espera de que empiece el show. El de Buckley fue efímero: murió ahogado en un río de Memphis., el río Wolf, el río Lobo, como si fuese una película de Ford. De fondo, al parecer, sonaba Whole lotta love de Led Zeppelin. Antes de esa fuga prematura, Jeff Buckley hizo historia en la música del siglo XX con un solo y absolutamente formidable disco. Uno de esos que te acompañan toda la vida. No sé cuántos discos son así: fieles, inmarcesibles, izados al olimpo de las cosas perfectas a las que el tiempo no perturba. Un clásico debe ser justamento eso: algo ajeno al vínculo del tiempo, ligado de una forma espiritual a cualquier generación que acceda al conocimiento privado de su belleza. Grace posee esas cualidades en grado extremo: ejerce una trabazón emocional como pocos discos que yo haya escuchado logra. No hablo del mito del Buckley muerto trágicamente ni de la hipnosis del artista sacrificado prematuramente, expuesto a las frivolidades de la adoración ciega.Es la música, la música sin la historia detrás, sin saber si el que cantó murió en el Río Lobo o en el sillón de casa viendo fútbol americano.  A Buckley se le adora por este disco, se le adora por la versión del clásico de Cohen (Hallelujah) a la que impregna de un halo de ternura y de desgarro absoluto, se le adora por una voz privilegiada como pocas (Antony Hegarty, Freddie Mercury) capaz de ascender limpiamente, sin aparente fractura, la escala y proporcionar texturas inéditas. Eso es Grace. Todo eso llevo escuchando los últimos días en casa, en las calles, yendo o volviendo del trabajo. Lo descubrí por azar. Conocía la obra de Tim Buckley, padre de Jeff, tenía incluso en cinta alguno de sus discos. Leí que el hijo tenía un disco maravilloso. El azar siempre es el que ilumina las zonas oscuras. Me faltaba registrar el asombro. En el fondo escribir es un acto notarial: uno registra el asombro y lo rinde. Grace abastece de asombro hasta el desmayo acústico, permítanme el exceso verbal a estas tempranas horas de la mañana.





15.6.19

el canto de las hormigas / mahler


1
el verdadero nombre de dios carece de morfemas de género, carece de morfemas de número
2
buenos días, bendito gustav malher, hoy todos los pájaros 
pronuncian tu nombre, los más inspirados tremolan sus alas y piden al dios secreto de los árboles frondosos y del cielo más azul que los manumita de la muerte y les permita escuchar tu sinfonía, un corazón de pájaro es un celebración de la música del cosmos
3
el amor es siempre bossa nova, el amor es siempre copacabana, el amor es siempre tom jobim en mi ipod
4
estoy absolutamente convencido de que dios no se entretiene en vigilarme
5
la lluvia nos concierne, la lluvia es un estado de ánimo
6
tengo fe absoluta en la riqueza del alma 
7
tan idéntico mi amor a un ancla en mitad de la noche, tan hermoso y tan firme


el canto de las hormigas / una habitación con la ternura dentro

1
nunca he estado en chinatown ni en la calle bourbon, no he escuchado a brahms en trieste ni me han besado en la periferia de una de esas ciudades industriales de la cuenca del rhin, no he sido instruido en las bondades de las hierbas aromáticas ni se me ha confiado el secreto numen con el que respira el cosmos
2
se aclara el día, se alejan las nubes que lo clausuraban, el sol lo impregna todo, me duelen los ojos de tanto sol, creo que el día, una vez limpio, conviene a mi inspiración poética
3
en paz conmigo y como insomne, feliz, sin que nada lo confirme ni lo desmienta
4
una habitación con la ternura dentro para trabajar con la métrica de un soneto en el que ando
5
un corazón robado al vértigo, un corazón plenipotenciario
6
mi voz es pasto del musgo

14.6.19

el canto de las hormigas / el invierno en la estepa siberiana


1
soy insensible a la cultura nórdica, soy insensible al materialismo dialéctico, soy insensible a la música dodecafónica, soy insensible a la mecánica cuántica, soy insensible a las estridencias esdrújulas, soy absolutamente insensible al ruido que hacen los platos al entrechocar en el fregader
 2
hay gongoristas de utah, hay gongoristas de montevideo, hay gongoristas de vladivostok, hay gongoristas de medio pelo y hay gongoristas afro, el gongorismo está extendido, pronto el gongorismo será una iglesia, tendrá fieles, recitarán las soledades, saldrán extasiados del culto, vendrán a córdoba en peregrinación y tomarán salmorejo con flamenquines en una terrraza modernita a la vera del puente romano
3
qué nombré convendrá al olvido, qué leteo coserá tu boca a la mía
4
toda esta evidencia poco fiable de uno mismo
 5
un novio ebrio tiene una méntula tristísima
 6
el invierno en la estapa siberiana imprime carácter
 7
no sé ni quiero saber dónde está la patria, señor administrador de fincas
 8
no haber sido nunca uno de los cien mil hijos de san luis
 9
esta noche sedúceme con el summertime and the living is easy, lo he dicho muchas veces, no vengas con kafka bajo el brazo, kafka da migraña