5.6.07

España en el corazón


El Roto fue el visionario y su lapidaria sentencia es la tira cómica que ilumina esta diatriba nacional sobre la conveniencia de darle al himno nacional un fondo semántico que enaltezca con más pasión a las masas; sobre todo en la causa deportiva donde parecemos mancos a ras de labio cuando todos los equipos contrarios elevan el corazón al aire, disponen la mano en el pecho y mueven la boca como poseídos por alguna fuerza telúrica que luego, en el campo, les da alas. Si no, no se entiende que siempre, en fútbol, nos apeen de la competición en cuartos.
La Marcha Real patria, huérfana de letra, ha sido revisada por el COE y han visto que precisa de un sólido apoyo semántico. Por el bien de Nadal, que últimamente es quien más la oye. Rajoy ya ha dado sus bendiciones. El PSOE obra con las precauciones habituales y recela de toda iniciativa auspiciada por la Oposición, aunque el bonachón de Moratinos ha subscrito la idea con indisimulado ardor.
Pensaba yo en mis escasos entusiasmos sobre la lírica patria que un himno debía ser algo bien arraigado en el pueblo, en el fondo de los siglos. Si le añaden una letra ( sea cual fuera, da igual que sea hermosa y poética ) habremos perdido esa querencia íntima, perdida en el pasado como una cosa secreta.
Ya hay un postulante: el Foro de Ermua. Están trabajando con unos cuantos escritores y hasta tienen fechas para hacerlas públicas, en Cádiz y en Madrid, simbólicamente, al tiempo.
Estará Luis Aragonés, ese fino estilista del verbo, bien alegre ahora que sus muchachos tienen la posibilidad de mirar al cielo, ponerse la mano en el pecho y vocalizar el himno lejos de la cacofonía habitual de sílabas mal pegadas.
Podemos añadir al chiste de El Roto, uno de cosecha propia: "Todos los himnos son de la Metro Goldwyn Mayer"

2 comentarios:

JH dijo...

Menos mal que no hay camisas nuevas en este lío.

Alberto M. Egea dijo...

¿ quién dijo que luis aragonés no era un fino estilista del verbo ? acabo de verlo en la tele y me parece emilio castelar, un tipo con recursos sintácticos a punta pala, que dice mi hija.
Jajajajajajajajajajajaja. Estilista del verbo, muy bueno, sí, señor.