25.2.08

Héroes del día




No vi completa la ceremonia de los Oscars. Me venció el sueño o tal vez el tedio. O soy yo el que ha cambiado y acepto con menor entusiasmo el glamour y la empalagosa mistificación del espectáculo o es el propio show business americano, tocado por el órdago de los guionistas, el que ha descuidado su pompa y su circunstancia, el arte del entretenimiento como únicamente ellos saben recrearlo. He visto trozos sueltos tirando de la grabación que hice y me quedo con la reverencia de un Daniel Day-Lewis ungido por la gracia le hace a Helen Mirren, de la que trato de borrar el alimentico y plúmbeo papel en La busqueda 2. A la salida a escena de Day-Lewis añada el lector la complicidad y oficio de estos dos señores de la foto. Arizona baby, El gran salto, El gran Lebowski, O brother, Fargo, Muerte entre las flores, El hombre que nunca estuvo allí, Barton Fink, Sangre fácil o esta No es país para viejos son piezas capitales de la Historia del cine reciente. El lector avisado advertirá la ausencia de dos títulos en este listado. Es premeditado y alevoso: asuntos alimenticios, conceciones a las majors o deslices enteramente excusables habida cuenta del resto del surtido. Además fue Scorsese el que levantó de la butaca. A Javier Bardem, el otro nombre del día, le tocó que una actriz escasamente remarcable (Jennifer Hudson) le diera la noche. No se puede tener todo. Hubiese estado mejor que la maestra de ceremonias recayese en Scarlett Johannsson (es una debilidad de este espejo, ya saben) o en Halle Berry. Javier lustró el nombre de España en boca de sus cómicos y muy elegantemente esbozó una caligrafía precisa del lugar de los artistas en el vértigo político que últimamente los sacude. Además lo hizo en el mejor púlpito. Apeló a los sentimientos. No se contagió del momento, al estilo Alberto San Juan, para poner a la Conferencia Episcopal de vuelta y media, aunque uno sospeche por qué lugar van los tiros de su máquina de matar vacas. Se limitó a que el córazón dictase el texto. Ese arrebato lírico y su naturalidad cerró su minuto de gloria perfecta. Así que éstos son los nombres del día. Que les vaya bien la resaca.
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