16.10.07

Planeta


Millás e Izaguirre se alzan anoche con el Planeta. Las voces escépticas ya han ajustado un comentario. En realidad, dos. Uno: que los dos son asalariados del mismo consorcio comunicativo. Dos: que las letras españolas van en picado quién sabe Dios hacia dónde al premiar a Izaguirre, famoso por sus exabruptos, por su histrionismo. Savater ha quedado fuera. Si Cervantes viviese todavía (o Clarín o Baroja o Unamuno o Galdós) también habrían quedado fuera. Es lo que tiene escribir bajo plica. Llamarse Francisco Umbral y firmar como Byron Pérez o como Peter Panegírico. La vida, bajo plica, también sería otra cosa. Podríamos ir por ahí siendo lo que verdaderamente somos. No tener que ser responsables de nuestros actos y atrincherarnos en la solvencia de un jurado que, salvo causas mayores, no va a hacer manifestación pública de nuestro verdadero nombre. Un amigo mío dice no ser nada más que simulacro, impostación y simulacro. Anoche, sin ir más lejos, al oir que Izaguirre había conseguido ser finalista del Planeta me llamó, turbado y nervioso. Ya ha empezado a escribir una novela para la próxima edición. Me dijo que no sabe el título, pero que su seudónimo será Boris Izaguirre. Yo mismo, hace años, me presenté a un concurso de poesía de un pueblito de montaña y casi gano. Tuve el chivatazo (no sé las causas) de que mi obra había sido excelentemente considerada. Luego se llevó la pompa y la fanfarria un vate local, cronista de la vida mariana de la villa. Firmaba con la marca Gladiolo Inmarcesible. Yo todavía ando buscando un alias de tronío. Para la vida, no para la literatura. Millás no es Millás en verdad. Izaguirre también es un engaño.

6 comentarios:

M.I. dijo...

Joer, si lo llego a saber me presento este año al Premio Planeta. Sin comentarios.

M.I. dijo...

Joer, si lo llego a saber me presento este año al Premio Planeta. Sin comentarios.

Alex dijo...

Pero todos sabemos de que pie cojea el Planeta y otros premos mediaticos similares. La integridad pesa menos que el dinero y el "prestigio" que otorga la posibilidad de ver una obra tuya adornando cientos de miles de estanterías de este país. Leer el libro es otra cosa muy diferente, pero es que queda tan bien impresionar a las visitas con todo un Planeta estampado en la pared.

Decía Miguel Delibes que a él le ofrecieron el Planeta hace unos años y lo rechazó. Le pareció inmoral ganar un certamen literario de ese modo. Más para él, que ganó un Nadal en tiempos prechamchuhistoricos. Pero fueron muchos más lo que pasaron por el aro. Nombres ilustres la mayoría de ellos. Hombres y mujeres que no precisaban de holgados cheques para sobrevivir, precisamente. Conviene recordar, a veces, que la miseria moral no reconoce los barrios altos de los bajos.

Mycroft dijo...

Millás ha sido devorado por su propio estilo. Yo creo que él piensa que es su propio personaje, que se está escribiendo a sí mismo. Como ven, imitar a un cliché es tan fácil que asusta. Dios quiera que no me asome a un epejo y vea a millás al otro lado...
Modo Millás off: No solo las letras. El mundo de la cultura se ha convertido en una élite de plumillas, asalariados, redactores de periodicuchos buscando las formulas recetarias del bestseller, y, en general, tipos sin ideas que solo pueden presumir de construir oraciones con ayuda ortográfica de sus procesadores de textos.
Word ha ganado el Planta.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Bill Gates como oráculo provisor de ingenios, mycroft.
La moralidad o no de los premios apela directamente al estado del bolsillo de quien se la plantea.
Decía Millás que le gustará que sus libros estén en más estanterçías familiares. Eso sólo, Alex.
M.I, preséntate. Todos tenemos un planeta en el interior. Millás, Un Mundo. Con doble sentido.

Vicentico dijo...

Word world!
Sí, estáis atinados.
Si Izaguirre es finalista del Planeta, mal va la cosa.
El corrector de estilo de izaguirre es el genio, el negro.
Igual tiene varios. Prisa lo apresuró. Millás es un genio del periodismo. Como novelista, a mí no me gusta. Ni poco ni mucho. Y he leido, eh!
El blog del cine es ya el blog de todo lo demás, sr. Calvo.