31.1.08

The song remains the same

I
Es curioso que hayan coincidido la huelga de los guionistas en Hollywood y la monumental recesión económica que está sufriendo el pueblo americano. Que además demócratas y republicanos estén a pie de discurso, levantados en armas, o que John Rambo no sólo se sienta nuevamente las piernas sino que las use para descabezar infieles y extras. Mi fe en el concurso del azar para todos los asuntos de la vida se resquebraja: cosas así me inducen a pensar que hay una mano que gobierna los giros de la trama. ¿ Será que a estas alturas de mi actuación en el teatro del mundo estoy viendo a Dios en la boca torcida de Sylvester Stallone?
II
La ficción cinematográfica roba escenas de la realidad, pero lo real se solapa a veces con lo fabulado y de esa coyunda semiótica nacen los teletipos, los titulares de prensa y hasta las conversaciones de barra de bar entre colegas que ya han abandonado la rutina del fútbol y ven en la apostasía, en el índice dow-jones o en la batería de acusaciones a la clase política, que se faja de la andanada de estiércol con rimbombantes discursos y oro en el verbo.
Por si no tuviésemos hemoglobina sintáctica para empapelar el hangar de un Boeing, sale a la palestra la Conferencia Episcopal y cambia el púlpito por el pálpito y se arrojan a la rutina milenaria de gobernar el criterio de sus parroquianos en materia política bajo la admonición de estar cometiendo alguna especie de pecado o la no menos retorcida de estar alimentando el corazón de la bestia, empeñada en casar semejantes o afrancesar España y convertirla en un modelo laico puro, y no contaminado por aires conciliares y pactos vaticanos del siglo pasado. Vicios antiguos en alta definición.

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