1.9.08

Historia de España nuevamente contada



Aznar suelta que la foto de las Azores (16 de marzo del 2.003) es el momento más sublime de los últimos doscientos años de Historia. Se le nota el punto de nostalgia en la frase, ese tufo a mitómano de sí mismo con el que tal vez duerma mejor. Los políticos organizan así su memoria: se permiten postales exóticas, viajes a países recónditos en los que les recibieron con vítores, fanfarria y confeti. Como el Coronel Kurtz en Apocalypse Now, via Conrad, que terminó de reyezuelo de una comunidad de alucinados. Al político, venga de donde venga, tenga la doctrina que tenga, se le da bien el trato con el pueblo. Contra pronóstico, la función pública no se abandona jamás. Aznar, en el fondo de su alma, continúa en la foto de las Azores o en la escalinata de Moncloa recibiendo a los gerifaltes del mundo. Uno no puede estar muy alto y después renunciar con facilidad a esa ingravidez aristocrática. No es un reproche: le puede pasar a cualquiera. Lo curioso de la política es que la puede ejercer un individuo sin la cualificación específica para desempeñarla. Tenemos ejércitos de abogados, notarios, catedráticos de Sociología, maestros, novelistas, inspectores de Hacienda, asesores en un holding noruego de telecomunicaciones. Esos gremios pueden convenir para escalafonar a la política. Y más curiosamente todavía, una vez que el político abandona el cargo puede zanjar la excedencia temporal y regresar al origen laboral o usar el despacho y las influencias para medrar en otros circuitos de trabajo. Si yo dejara la docencia a la que me dedico no imagino qué podría hacer. Soy un ignorante en casi todo y me he descubierto huésped perfecto de mi oficio. Seguro que esta firme convicción mía la comparte cualquier lector. Los héroes del curro son los que capean las circunstancias adversas y se sienten capacitados para echar las horas laborables en lo que toque. Admiro a esa gente más que a la clase política. Luego, al despeñarse del cargo, cogen una foto, le ponen un marco y la miren extasiados, en arrobo completo. Airean que la Historia de España sufre una inflexión con la instantánea y viajan para dar conferencias sobre lo que le echen. Tienen las alforjas tan prietas de episodios que nunca se les atraganta la posiblidad de ir publicando, en fascículos coleccionables, la novela de su éxito. ¡Si al menos hubiese sido el nuestro! El amable lector no se ciegue con el apellido Aznar: como si este cronista de sus vicios le tuviera alguna antipatía al hombre, que no es cosa ahora de confesarnos del todo. También González tiene sus exabruptos mitómanos, su desembarco en los medios, en El País, en los altavoces afínes, y ahí se deslengua sin rubor. Todo político, más si está en retiro, sabe que hay un público entusiasta que le abanica el aire al paso y le sonríe las gracietas. Todo depende del grado de fidelidad al ideal que vendió en su programa. Lo de las Azores igual ilumina el patriotismo y la exaltación de los valores identarios de nuestra nación en la parroquia aznariana, que existe y espera, empachada de líder, el regreso del prócer sacrificado. A mí, de cualquier manera, todavía me dan repelús, que es una palabra preciosa, las cumbres de los poderosos, esas reuniones al más alto nivel en donde se cartografía la salud del mundo y se decide el reparto del bienestar de sus ciudadanos. Me temo que es una responsabilidad demasiado exigente como para que pueda ser despachada en una reunión trimestral. Con los pies en la mesa. Además (foto que cierra la entrada) se lo pasan en grande. Unos más que otros. Cosa de la novedad en las risas.
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2 comentarios:

Toni Nievas dijo...

DESHIELO, mi primer largometraje en doce capitulos en youtube. http://www.youtube.com/user/toninievas
La historia de un padre, un hijo, y de sus conflictos.
Saludos y paz en el mundo.

Mycroft dijo...

Si como decía pareto la historia es un cementerio de aristocracias, Aznar es el vivo con pinta de muerto que esta pensando en su propio epitafio sin reparar que su sueño de Imperio consorte, además de no guardar distancia historica (ni irónica) suficiente, es apenas una nota al pie de página ante palabras mayores: Canovas, Cuba, Sufragio femenino, Guerra Civil, Democracia...