14.12.23

La rosa en llamas



 22 poetas cordobeses fue un librito que el Área de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba editó en 1987. Sus páginas acogían a poetas que participamos en el III Encuentro de Poetas Andaluces. "No tiene, por tanto, ninguna intención antológica totalizadora, ni establece ningún tipo de discurso sobre los ausentes". Recuerdo que algunos de esos poetas recitamos en sitios muy bonitos. Córdoba es una ciudad con lugares hermosos donde leer y escuchar poesía. Cuando acababa el acto, había abrazos, alcohol y viandas. Yo me movía con precaución. Por no saber, por ser el invitado más joven, por retraimiento también, es posible. Removiendo hoy baldas, buscando algo que no encontré, di con lo que no esperaba. Uno va tras Saki y se topa con Sade o quiere cuentos de Stendhal y se le aparecen los de Maupassant. Benet reemplaza a Cernuda. De hecho, ni me acordaba de que esa publicación anduviera por ahí. La memoria es un mecanismo de resortes impredecibles. Veinte años, mi edad entonces, no es nada. A mí se me hace que los treinta y algo que han pasado tampoco lo son. Si me paro mucho a pensarlo, me desdigo. Es mejor no pensar más de la cuenta. No lleva a ningún sitio mejor que el traído cuando se deja uno conducir por las emociones. En el índice de los poetas (salvo uno, diré que todos curtidos, espléndidos) hay algunos a los que he acudido más tarde, cuando cuajó mi oficio de lector (tampoco eso está cerrado, por fortuna) y supe deslumbrarme con más entusiasmo. Están conmigo (yo con ellos, más bien, qué honor) Julio Aumente, Juan Bernier, Juana Castro, Carlos Clementson, Manuel Gahete, Pablo García Baena, Mario López, Vicente Núñez, Fernando Serrano... Yo, tan frágil, tan sin acabar todavía. No creo haber estado en mejor compañía literaria nunca. 

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