El árbol ya no era el árbol bajo el que se besaron hacía cincuenta años esa misma noche, pero permanecía erguido y había un corazón raspado en el tronco en el que no estaban sus iniciales.
i La niña lee los créditos del disco. Por ver quién toca el piano, quién la batería. Tal vez no tenga las herramientas que descerrajen las...
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