16.6.08

Retratos del más allá (Shutter): Bazofia espectral


Estamos saturados de terror espectral. Nos incomoda este exceso de almas en pena que vagan los vagones del metro y se cuelan en el ascensor con su desnortada víctima para darle la mañana. Estamos a un paso de prohibirnos el antaño sano cine de espíritus que vagan las calles. Ya lo sentencia un refranillo manchego: lo poco gusta y lo mucha empalaga. Y descontando el sencillo hecho de que Retratos del más allá sea un bodrio catedralicio, aturde ya este empalago de ectoplasmas inquietos, vengativos o juguetones que amenaza con necesitar un videoclub para ellos solitos, sacando de las estanterías otros bodrios de calado similar o, he aquí el verdadero problema, el cine de calidad, el que se adhiere al alma y no la suelta. De ese cine no hay aquí una sola brizna.
No he tenido el placer de ver la original sobre la que se ha montado ésta: mi pesimismo vaticina que no va a merecer la pena el esfuerzo. Me arrepiento incluso de haber entregado hora y media de mi precioso tiempo en este endeble ejercicio de cine que queda en telefilm resultón, cromáticamente impecable, copia indisimulada (descarada incluso) de Lo que la verdad esconde, sin necesidad de hurgar más en la memoria cinéfila. Incluso siendo aquélla una mala película, aburrida, previsible y razonablemente impactante, queda en la comparación ahora como una joya compacta y lucible, uno de esos raros ejemplos de cine comercial bien avenido con la calidad artística. Eso ha conseguido este Shutter, que revise mi particular listado de estrellas y escalafone la cinta del ahora infógrafico Robert Zemeckis.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo ya he llegado a esa conclusión hace tiempo. La cinta original oriental es un rollo patetero de considerables dimensiones sólo apto para fans con ojos rasgados y adolescentes de ojos redondos, jeje.
Lo que la verdad esconde tampoco es una buena peli, no, ni por esas.
Lucinda

Anónimo dijo...

Lo mejor, Lucinda, Emilio, es que no os mareeis la cabeza demasiado porque hay cine de sobra en cartelera y a diusposición del publico como para no tener que perder el tiempo, que sí es que es precioso, en tonterías de esta catadura. Anoche volvi yo a ver La diligencia de John Ford. Y pasé un rato bueniiiiisimo.
Saludo y abrazo.
Pep Andreu