23.9.07

Público, un nuevo diario

No se sabe si un país está lo suficientemente dotado en materia periodística. Dependerá del grado de parcialidad o de la suma de intereses que suelen mover los hilos más escondidos de la prensa. Estamos abastecidos de editorialistas incendiarios, columnistas incendiarios y consejos de redacción de vocación incendiaria. El amarillismo de antaño ha bajado el listón del morbo y no se advierten sensacionalismos extremos en casi ningún periódico. Lo que ahora se privilegia es el libreto conspiratorio, la teoría del caos y la hostilidad lingüística. El próximo Miércoles día 26 sale a la calle Público, un diario que va a costar cincuenta céntimos (un euro los domingos) que va a carecer de editoriales y donde no va a haber secciones dedicadas a los toros o a la religión, salvo que la tauromaquia y los altos asuntos de la fe requieran lo contrario. Público acude a los kioskos antes de la refriega electoral y la financie Jaume Roures, el empresario de Mediapro, sí, ese conglomerado de mercaderes que han plantado cara al monopolio de Prisa por mor de los derechos del fútbol televisado y está levantando La Sexta a golpe de goles por la escuadra. Escorado al centro-izquierda, con gente fugada de El Mundo y del capítulo más exitoso de los blogs de la Red, Público nace en un contexto mediático concreto, auspiciado por un accionariado indisimuladamente afín a un tipo de ideario político, pero promete lo habitual: la neutralidad, la responsabilidad y la creación de un espacio de información separado de los ya sólidamente anclados en la sociedad. Por eso digo yo que no sabemos si es necesario este extra informativo, esta apuesta comercial. Ignacio Escolar, el director del nuevo rotativo, viene de muchos frentes laborales. En prensa escrita, La voz de Almería. En la red, Escolar.net, un página "sobre actualidad política y tecnología" con el respaldo de miles de visitas diarias y jugosos posts que prefiguran el norte informativo del diario recién alumbrado. Labordeta, Espido Freire, Rafael Reig, Javier Ortiz, El Gran Wyoming, Isaac Rosa, Martín Casariego o Juan Luis Cano son los fichajes estrella. Yo todavía busco en un diario la firma invitada, el columnista comprometido, que opina a despecho incluso de los jerifaltes que le pagan, y será ése el reclamo más relevante para que acoquine los escasos céntimos de su lanzamiento editorial, habida cuenta de que todo lector de prensa tiene ya un diario de cabecera y no es fácil la mudanza cuando el panorama informativo flaquea tan ostentosamente. También es posible que todo quede en una extensión de El País porque ambos comparten un similar doctrinario progresista, pero la evidencia es tan manifiesta que se habrán cuidado de exhibir hermanamiento alguno.
Hay prensa comida por la bilis homicida de las revanchas políticas: prensa estajanovista si de lo que se trata es de medrar en difusión, valoración y venta y prensa sectaria, abalconada al despacho del director, que suele ser vocero de alguna peculiar forma de gobierno y uno de sus cometidos es jalear el discurso de su facción y deslegitimar, hiriendo a ser posible, el discurso ajeno. He leído que Publico viene al mundo con las bendiciones de Moncloa. Viendo estos tiros, habrá que ver con detenimiento el alcance de su munición.
Dice Escolar en su propio blog que el diario no se parapeta bajo la figura del editorialista porque eso es un vestigio de la prensa decimonónica, alojada en el anonimato y visiblemente dañina bajo el refugio de ese púlpito invisible. Es posible. Yo lo que creo es que también se puede ver el plumero si la dirección de los columnistas tercia a un puerto o a otro y evita navegar entre varias aguas, que es la verdadera dificultad de un grupo editorial en mundo como el nuestro y, sobre todo, en un país como éste, sometido todavía a montaraces ataques personales, periodistas juzgados por los propios compañeros y un lector que parroquianamente compra y engulle la prensa que va a fortalecer la opinión ya aprendida. No es así en todos los casos, evidentemente. No se puede generalizar, pero sé que es escaso el personal que compra varios periódicos al día. O que escucha varias emisoras de radio. Tal vez por eso hay una prensa digital formidable, no matrimoniada con el cuchillo permanente de las ventas y el damocles del empresario arruinado. La Red está bien abastecida de páginas de acceso libre. En todo caso, no es jamás una mala noticia el nacimiento de un diario. El Miércoles se lo pido a Juan, que es mi kioskero favorito. A ver si la cosa sale bien y todos terminamos más informados. O mejor informados.

1 comentario:

Mycroft dijo...

Se compensa con una más que probable salida desde la derecha de La Nación. Como contrapeso.
No se yo, ando recortando de unos y otros y juntando letras dispares con recortes para formarme una idea...