5.7.07

Nuevas políticas demográficas del Estado del Bienestar



No suena mal, en principio, que el Estado fomente la natalidad de su ciudadanía premiando a los dichosos en fertilidad con 2.500 euros para afrontar con mayor dignidad económica el ingreso del neonato en este mundo nuestro, tan canalla y difícil en ocasiones. Así lo ha vocinglado con timbre de orador ya curtido ZP en el Congreso con motivo del Debate del Estado de la Nación. No suena mal porque esas políticas populistas ( el PP, de hecho, se arrancó hace no mucho con tirar de 3.000 euros de arcas públicas para idéntico asunto ) subrayan la filantropía de un Gobierno y su mano abierta hacia sus gobernados. El problema ( pues uno atisbo ) es que la cuantía, que ni es mucha ni es poca, vaya a ser ingresada en cuenta de todo aquel que se acerque al funcionario de turno y le hocique el libro de familia. Habrá quien necesite más y quienes no precisen ayuda alguna. Quienes sean por natural paridores y alumbren año tras año mientras el cuerpo, la fe y la bonancible fiesta de la coyunda aguanten y quienes, por principios, no abusen de natura y traigan un escaso descendiente para perpetuar el apellido o para contentar a los abuelos, que de todo hay en estas provincias del Estado. Lo que ya parece un poco risible, materia digna de ser tratada en profundidad por aquellos que puedan modificarla a mayor gloria del sentido común y de la lógica más elemental de las cosas, es que la cifra sea tan matemáticamente precisa: 2.500 euros. ¿ En base a qué se formula la cifra ? ¿ Serán los euros en cuestión igual de apetecibles y aprovechables por una familia "legal" de baja o nula renta que por una familia de muchos posibles, como se decía antes, bien abastecida de lujos y nada incómoda por traer todos los críos que Dios tenga a bien ? Tendría ZP que replantearse su gesto formidable, que lo es, y llamar a concilio financiero a sus asesores para que bien cambie la cifra o bien sea regulada con otros criterios y afecte en diferente medida según quién la solicite y bajo qué particulares circunstancias. Mientras tanto, imagino que el refranero cambiará, en lo fundamental, en lo léxico, su recetario de letrillas y ahora no vendrá el niño con un pan bajo el brazo o armado con una buena cuchara de plata en la boca: vendrá con 25 billetes de 100, estipendio simbólico, bien mirada la cantidad, que hará que las clases más pobres ( y normalmente más graciosamente reproductivas ) se afirmen en sus nobles principios y fomenten, entre la nocturnidad y el regalito gubernamental, el fornicio, el siempre adivinable y gozoso fornicio. No sabemos si aplaudir con entusiasmo el golpe de efecto zapatero o si echar una media sonrisa o entera, ya puestos. Ya hay sesudos tertulianos y azuzados columnistas de probada capacidad disquisitiva que andan levantando la perdiz de la sobrepoblación de algunas etnias y el desequilibrio presupuestario originado por este regalito. Hay materia, hay leña y combustible en algún blog, periódico o radio cercana. Se aceptan comentarios, por supuesto.

2 comentarios:

Alex dijo...

Toda ayuda siempre viene bien, Emilio. Y es, como dices, escasa para muchos e innecesaria para algunos. La medida es populista (lógico, hablamos de políticos) que no electoralista en su efecto (aunque si lo es en su formulación). Dudo mucho que nadie vaya a votar al PSOE por 2500 euros destinados a pañales y potitos. En gran problema que como apolítico veo es el de siempre. Los bandos, la partición de este país incapaz de reconocer méritos ajenos y errores propios. Ahora radios y periodicos y televisiones reanudarán la pantomima diaria en pos del puto poder. Que se jodan todos. Qué asco.

Alejandro Henz dijo...

Efectos retroactivos desde la segunda guerra mundial o desde la guerra civil o desde que fraga entró en la playa tan alegre