22.3.11

Spain


A veces pienso que esta es la España a la que más se inclina mi imaginación. La he tarareado las veces suficientes como para creer que esta melodía de Chick Corea representa lo que siento hacia el país en donde nací y en el que vivo. No espero que se acepte como himno ni que los jugadores de La Roja se cuadren, aprieten la mandíbula y se pongan en trance cuando la orquesta la haga sonar en los estadios, pero conozco a más de uno que sentiría un temblor en la boca del estómago y notaría erizarse la nuca al principiar sus notas. A mí hay muchas cosas en esta vida que hechizan mi imaginación. Siendo como soy un alma dispersa, desatenta al orden, indisciplinada y caótica, agradezco la gracia de lo espontáneo, esas briznas de júbilo inmediato que te alcanzan y te ocupan adentro de modo que durante esos breves instantes no existe otra cosa en el mundo y, por supuesto, no existe ninguna otra cosa mejor. 
Por eso Spain me produce ese fulgor inefable. Hay un estado de ánimo que precisa Spain. Spain como un acontecimiento emocional de primer orden. Spain como la constatación de que el amor existe y mueve el sol y también las estrellas. Spain como una revelación metafísica. La asocio a lugares concretos, a pubs impregnados de nicotina, a tabernas jazzeras y bluseras del pueblo, en donde se juntan cuatro o cinco alucinados y alaban durante dos rondas enteras el bajo tal o el piano cual. Echo en falta a mi amigo Antonio Linares. Podíamos estar horas  discutiendo sobre un riff de Jimmy Page o sobre si Otis Redding hacía blues o rhythm and blues o soul o una compota perfecta de géneros . Lo veré pronto (espero) y le diré que Spain es desde ahora el himno con el que más me identifico. Espero que no haya cambiado mucho. 
Mi natural disperso tiende a estas cosas. En mi memoria íntima de las cosas, celo material muy sensible. Nada extraordinario, por otra parte, eso que digo sentir. No me hace un ser especial. Soy en todo rutinario, soy muy normal en muchos asuntos. Supongo que ante Spain todos los que amamos la belleza (un cierto tipo de belleza) nos comportamos de forma parecida. Sentimos parecidas sensaciones. Exhibimos parecidos gestos. Soy un sentimental en lo mío, soy un tierno hacia adentro. Ante la belleza, apostado frente a su presencia, me siento débil y también único. Contrariamente a lo que he escrito antes, en algunas piezas de arte, viendo algunas películas, leyendo algunos libros, escuchando algunas músicas, me contemplo desde un afuera inenarrable y me encuentro feliz, insólitamente en armonía conmigo y con el cosmos. Como si fuese un viaje astral y en esa distancia sin palabras alcanzase un punto sublime de equilibrio. Sí, sé que desvarío. Es que de fondo, al tiempo que escribo, escucho Spain en una de sus muchas y portentosas versiones. En esta ocasión la de Tomatito y Michel Camilo. Spain es un refugio. Físico. Moral. Merced al Spotify, tirando de discoteca propia, hice el otro día un CD de versiones de la pieza de Corea.
.

2 comentarios:

J. G. dijo...

no te dejas nadie, excelente

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Se trata de ser honrado al menos con uno mismo.
Gracias.