10.3.11

Un robo egipcio


La realidad se enmaraña con la ficción. No hay travesura creativa que iguale a los vericuetos narrativos de la realidad.
Dicho de otro modo: ¿qué hacían las monjas con esa pasta indecente en un armario, en fajos de quinientos, en bolsas de plástico? ¿Estarían a punto de entregárselas a los pobres?
El azar desbarató la noble capacidad de ahorro de un claustro de monjitas. Los cacos revelaron la trama oculta.
Pensé anoche, al enterarme de la noticia, en los que desvalijaban los sarcófagos egipcios.
Pensé: los cacos egipcios saqueaban las tumbas, pero las riquezas hurtadas volvían a circular. Al menos volvían a circular. Eso pensé anoche al escuchar en la radio la historia de las monjas ahorradoras.
Pensé: material literario para Tarantino. En mi facebook (es la primera vez que escribo en mi facebook) alguien apuntó a Almodóvar. Yo inclino mis preferencias a un Álex de la Iglesia iluminado. Sin Sinde que lo atore.
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7 comentarios:

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

Serían los ahorros del cepillo de la Iglesia jajaja

Anónimo dijo...

La picaresca alcanza incluso el interior de los conventos. Eso de interior del convento me suena a una peli guarrilla que había en nuestra bien llevada Transición a la Democracia.
Las "monjitas" son seres humanos. Unas más humanas que otras. Con sus necesidades, y son perdonables. No nos cebemos con ellas. Pobrecitas.

Elfango

Rafa dijo...

Con las monjas hemos topado. Si se veía venir... Tanto tiempo encerradas trastorna. Je je. Buen post. Y la foto ? Buenísima.

Francisco Machuca dijo...

Ahora le voy a decir una cosa,mi querido amigo;soy un fan desde hace muchos años de la novela gótica,sí,gótica.Me explico:Los misterios de Udolfo, de Ann Radcliffe.El castillo de Otranto,de Horace Walpole.El monje,de Matthew Lewis y Melmoth el errabundo,de Charles Maturin.Con esto,intento decirle que su buen post Un robo egipcio demuestra que lo gótico no se ha acabado.
Un fuerte abrazo.

Ramón Besonías dijo...

Almodóvar ya se recluyó entremuros, pero su versión era más de lo suyo, de melodrama posmoderno. Alex quizá sea más esa mezcla sui géneris entre ambos, Tarantino y el manchego.

Lo de las monjas como arquetipo fílmico tiene mucho morbo, como lo de la enfermera sin título con ganas de curarte con la mirada, o la colegiala entrada en años y carnes, haciéndose la inocente. Y en las antípodas, la monja rockera, montada en Seiscientos, la ursulina de armas tomar, el azote del infiel a cañón recortado, es otro suculento festín a 24 fotogramas.

A fin de cuentas el arte se nutre de los excesos y defectos de lo real. Metafísica, en fin.

Buena semana, correligionarios.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Ahorros desde mediados del siglo XX al menos, sr. Carolus...

Si mezclamos el ansia financiera con el ansia venerea, vaya panorama monjil, Elfango. Pobrecitas, éstas, no.

La foto, Rafa, se encuentran en el google. Hay de todo. No tiene mérito. El fotógrafo es el que merece elogio.

Sólo conozco la de Walpole. Es cierto; hay un festín literario (gótico, sí) en el tema. Una trama sublime. Venderán los derechos y recuperaran los cuartos, Francisco.

Buen (corto, pero bueno) repaso fílmico monjil.
Metafísica entremuros.
Bueno, bueno.

Anónimo dijo...

Que venga la República. Ya.

Alfredo Ordóñez