18.8.07

Max Roach, bop and feeling


Este hombre de la batería puso sus platillos a disposición de Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Bud Powell, Coleman Hawkins, Kenny Clarke, Jay Jay Johnson, Benny Carter, Nelson Boyd, Dexter Gordon, Miles Davis, Kenny Dorham, Booker Little, Cecil Taylor, Duke Ellington, Charles Mingus, Clifford Brown...
Hizo be bop, cool bop y hard bop, con lo difícil que tiene ser todo eso. Y en todo se granjeó la admiración de la pléyade fabulosa de músicos arriba citados aparte de engolosinar de ritmo y amor al jazz a una legión de aficionados que admiran su precisión en las baquetas, su excelencia en la improvisación y su sonido limpio, exacto, definible para quien se acerca con un mínimo de interés a su legado musical.
Se caracterizó por salir de la catedral del jazz y embarcarse en proyectos experimentales como hip hop o coros de gospel así como liderar el activismo anti-segregacionista en los Estados Unidos y en ejercer la didáctica del jazz en escuelas y en fórums de todo el mundo.
Redondez y nobleza en los tambores, precisión y claridad en los platillos, escribió Wynton Marsalis.
El maestro Roach, uno de los últimos grandes baterías del jazz, ha muerto a los 83 años en Manhattan. Al parecer, plácidamente, mientras dormía.

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