9.2.24

Piojos

  Un piojo intrépido, emboscado en la cabeza de una hippie de los setenta que leía poemas de amor libre, perdió el equilibrio en la frágil cima de un pelo y acabó estrellándose en un endecasílabo lúbrico. Se ahogó en pocos segundos. Tan escaso era su tamaño que la tipografía del poema lo succionó. Está todavía en una T mayúscula, una que ahora parece preñadita. Los libros tienen su columbario secreto. Cualquier renglón puede ser tu epitafio. 

No hay comentarios:

Hoy

  Se descree por discrepar, por no aceptar la intendencia de lo que lo que no se comprende, un poco también por     la rigurosa evidencia de...