18.1.09

Poe, el desdichado, cumple 200 años...


Mañana se cumplen 200 años del nacimiento de Edgar Allan Poe. Qué más da la efemérides. Importan el barril de amontillado, el gato negro, Ligeia, Annabel Lee, Berenice, María Roget, el enterramiento prematuro, el señor Valdemar, la casa Usher, el escarabajo de oro, el prólogo y traducción que Charles Baudelaire le hizo a su obra pocos años después de que las calles de Baltimore anuncieran su cadáver. Importan el prólogo y la traducción que Julio Cortázar hizo muchísimos años más tarde, la admiración del primer Borges y del primer Bioy Cásares, una edición de Alianza que cayó en mis manos a principio de los ochenta y que mantengo, entre otras, gastada y amada, convertida en un pequeño tesoro bibliográfico.
Sin Poe, en fin, no habría existido mi amado Lovecraft ni tampoco (quizá) Stephen King ni parte de la narrativa de terror o sobrenatural o gótico o post-bótica parida en el siglo XX alrededor de su influencia, y ahí el amable lector puede colocar la nómina de escritores que le plazca, desde LeFanu al hijo del propio King, que por cierto ha escrito ya dos novelas y le atienden como hijo de quien es en los suplementos del ramo.
Las brumas del alcohol, la vehemencia creativa y la fascinación por lo sórdido y lo tenebrista son los datos que añadimos a la lectura, pero hoy (en esta fecha no más importante que la de ayer o la que venga en un par de meses o de años) todos los periódicos (incluso la televisión, tan ajena y tan pulcra en hacer propaganda de estas frivolidades cultistas) sacan la cara de cenizo (eso decía Baudelaire) del pobre Edgar, que murió en la miseria, pobre como la cirrosis y favorablemente signado por los astros para que la posteridad lo escogiera de entre la pléyade fantástica de narradores clásicos y lo aupara a un balcón de preeminencia, al que uno acude para disfrutar, ya saben, del cuervo, del gato negro, de esas narraciones extraordinarias hoy interesadamente rescatadas. Hay que hacer caja, en fin...

6 comentarios:

Alex dijo...

Añado un escritor más a tu lista, Emilio. Horacio Quiroga, quien me ha proporcionado algunas de mis mejores pesadillas.

Sabes de mi devoción por Poe. Su vida fue una putada (así de claro, no palabra que la defina mejor), reflejada en su obra de modo que pudiese exorcizar algunos fantasmas. La muerte prematura de su esposa, a la que él amaba de modo casi inhumano, se añadió a su nómina de mala suerte. Qué grande es Poe, poeta o cuentista. Y qué pena que se aprovechen fechas y efemérides para rentabilizar su memoria.

Su antología de poemas reposa al lado de mi cama. Releo alguno con frecuencia, casi a diario. Creo que beberé vaso de vodka (no tengo absenta) y leeré uno de sus poemas en su honor esta noche.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Lo conozco poco, pero lo remedio pronto. Digo lo de Quiroga.

Poe es el personaje y el autor, el protagonista y el lector. Su vida fue una calamidad, pero tal vez ese quebranto afiló su estilo, su iconografía.

Hay teorías que dicen que un buen escritor debe sufrir para escribir bien. Poe sufrió.

Yo releo a Poe con mucha frecuencia. Me encantó, este pasado verano, en la playa de Punta Umbría, leerme los Cuentos Completos. Una lectura de Coppertone, arena, sol y lata de Cruzcampo, qué me dices. No hace falta leerlo de noche, con un flexo, en el silencio de tu casa. Basta leerlo y la cabeza deja que penetren sus fantasmas, que pasan a ser tuyos.

Absenta no venden, al menos, con facilidad. Dele un traguito al vodka. Por Edgar.

Fernando dijo...

Emilio, qué grande era Poe, qué grande es. El maestro del cuento moderno. Es verdad que después de Poe han venido todos los demás. A mí, no obstante, me parece que la cuentística de terror le debe más a Lovecraft. Saludos. Buen arranque de semana!!!!!!

Emilio J. Pazos Brenlla dijo...

Suscribo todo lo que comentais, pero uno de los cuentos que más me gustan y no lo habeis mencionado es el corazón delator. Lo llevamos al teatro, y dramatizado, la verdad es que el resultado fue impactante.

Isabel Huete dijo...

Fue (es) un grande del cuento de terror y lo releo periódicamente porque es uno de los primeros libros (prohibidos para mí) que cogí a escondidas de la librería de mi padre y leí con una linterna debajo de la manta. Me trae gratos recuerdos y me apasionan sus historias.
Un besazo.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Fernando, Poe gana siempre. A cada lectura.

The tell-tale heart, vaya cuento. Lo leí hace bien poco. Suelto. Cogido al azar del libro. Es raro que se me pasara. Me sigue produciendo zozobra. Hay un disco de Alan Parsons Project espléndido, el mejor, con esta idea. Gracias por entrar, tocayo.

Leer, qué placer, Isabel, y si leemos clandestinamente, luego esos libros adquieren una magia especial. Poe la tiene, claro.