2.10.08

El disco de hoy: Björk: Volta


Björk siempre me pareció una sirena desquiciada. En Volta al desquicio le podemos agregar un extra de paranoia vocal y una base melódica de influencias oníricas, que rastrea el sonido de los puertos, evoca el murmullo de la lluvia sobre la hierba y termina descarrilando sobre un campo de fresas en construcción. Fuera de una sensibilidad pop, ajena a los patrones del jazz o del blues, la música de Björk (la reciente, desde Medula) fascina y repele, conmueve y hastía. No hay vez que termine un disco sin la firme convicción de que no volveré a caer en la trampa de ese exotismo tímbrico que hechiza, cautiva y (finalmente) incomoda. No soy un fan, aunque el primer disco me pareció una obra maestra, una del tipo que trasciende la época en la que se crea y fluye monumentalmente, a salvo de modas. Había distorsiones, cacofonías y tratamientos hostiles de la melodía, pero uno acertaba a encontrar, en esa impureza, canciones adictivas, inversiones del pop comercial que jugaban a ser, en el fondo, pop de toda la vida, aunque tamizado, estrujado, arrugado, convertido en otra cosa, en algo nuevo. Ya la novedad cedió al ombliguismo y la señora de los cantes delirantes se dedica a investigar texturas, que es una forma muy culta de decir que está perdiendo soberanamente el tiempo y consiguiendo que el público, a excepción del muy letrado y muy cómplice de estas florituras musicales, termine bostezando. Hoy, camino de recoger a mi hijo, me he vuelto a prometer (por lo bajito, para que nadie me oiga y piense que estoy pirado) no volver a escuchar Volta. Ni Vespertine. Sé que no va a ser así. Nunca lo ha sido. Pillaré (creo) un grandes éxitos, un recopilatorio doméstico en el que volcaré momentos estelares. Hay muchos. Me quedo con Venus as a boy. Su melodía todavía, en ocasiones, me persigue, me transporta a mundos que no conozco. Eso busco yo en Björk. Perderme del todo, no. Cuando llegué a casa, abrí mi Ipod y borré el archivo. El CD, en la estantería, llama como la sirena de Ulises. Ese rojo extasiado. Ese incendio.

3 comentarios:

Juan Manuel Higuera dijo...

Coñazo de disco, si no te importa. Veo que no. A veces entra un poquitín, pero como dices siempre termina el escuchador "jartico" de Bjork. No la trago a la señora-sirena... Saluditos

Jeremías 4 dijo...

Falta de miras, estrechez de pensamiento.Björk es el futuro. Lo es ahora. Anticipando veinte años la musica que se va a hacer después. Volta es su mejor disco a la fecha. Es la puta diosa, amigos.

Anónimo dijo...

www.lagranestafa.blogspot.com
Mira, a ver si te interesa.