25.11.07

Noir



Es probablemente el cine que mejor le sienta a mi infinita capacidad de asombro. El que destila más enjundia. El que se ajusta mejor a la pantalla y mejores ratos me ha dado en una butaca. El cine negro debe ser en blanco y negro, aunque hay excepciones de vistosos cromatismos (L.A. Confidential, hace pocos años). A ese cine regreso cuando me aturden otros. En él, cual feligrés que redime su descarrío a la vera de sus santos, me limpio y sobre él construyo mi particular santuario de iconos y de afectos. Esta fotografía (Crimewave, André de Toth, 1.954) habla lo que mis palabras no dicen. Sólo falta mirarla. Descubrir qué hay detrás. Cómo la historia, aunque no nos demos cuenta, está creciendo en la lluvia, en los autobuses que esperan pasajeros. ¿Serán Greyhound?

2 comentarios:

Mycroft dijo...

La vida a veces tambien es en blanco y negro.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Y siempre hay un greyhound esperando, por si se enturbia. Parece un blues.