6.11.07

"Apocalípticos e integrados"

Es muy difícil vivir con el damocles del apocalipsis. Te levantas ufano, confiado en el cálculo de que los días suelen incurrir en la repetición y si ayer nada relevante fastidió tu existencia no es lógico - o al menos previsible - que hoy el azar o el capricho de los dioses o la mano gamberra del ser humano vaya a desastrártelo. Qué digo yo, que un meteorito se plante en el jardín de tu casa o un volunto nuclear de cualquier célula terrorista de remotas montañas o de escondidos sótanos enfangue tu idílica relación el sillón de orejas de tu salón frente al plasma de 42" y el blu ray nuevecito que acabas de instalar con mimo y arrobo.
No colabora que Al Gore pasee su pinta de dandy concienciado en los desmanes ecológicos por plateas y palcos, tirando de pandemias y de tsunamis con powerpoint. Este hombre alfombra su prosa con presagios apocalípticos que hay que escuchar con mucho oído. El tremendismo ha sido siempre un reclamo publicitario: lo sabe el cine y cierta literatura de vagón de tren o de autocar interprovincial. El discurso agorero se privilegia porque es bueno crear un estado de pre-shock o un limbo de bienestar amenazado y también porque se está demoliendo el atrezzo de nuestras cuitas, el mundo tal y como nos fue entregando cuando berreamos a las puertas de la madre vulva.
Vivimos en la ignorancia, pero nos acostamos sin excesivas cogitaciones mentales. El fin del mundo puede que sea un episodio fantástico, digno de figurar en antologías de la escatología consustancial al espíritu del hombre. Ahí están los dioses y está el Dios de algunas religiones que se arrogan el derecho de que el suyo sea el preeminente y el digno de cántico y loa.
El peligro consiste en crear que todo es una ficción, un blockbuster fabricado por un gabiente de márketing y otro de crisis, hermanados en la planta cuarenta de algún rascacielos de Manhattan o de Hong-Kong con el fin de inventar una coreografía apta a los tiempos que corren. Tiempos de zozobra moral, tiempos de decaimiento social, tiempos preñados de mierda cuando toca echar una mano y toca en serio. No es pesimismo de martes gris en mi pueblo: es otra cosa, y creo que está dicha.
Nunca tan vigente la dicotomía de Eco: "Apocalípticos e integrados". Aunque, de cualquier manera, todos en la misma comedia y todos balanceados por algún intrigante autor que maquina, a nuestras espaldas, o con nuestra colaboración, un finiquito tenebroso.

2 comentarios:

D. B. dijo...

Me gustaría contactar contigo por e-mail. A ver si es posible una colaboración mutua. Un saludo. D.B.
lapolla_enverso@hotmail.com

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Por supuesto.
Mi e-mail es lerospitolas@yahoo.es