12.1.07

MUJERES EN EL PARQUE : Palabras sin secretos





Todas las emociones son previsibles. Todas las esperanzas. Y los miedos. Las contradicciones alientan un mundo imperfecto, inexacto, cómplice de todas las barbaries y de todas los prodigios que se han ejecutado en su frágil resistencia al giro, pero el mundo sigue girando y la retórica del giro ( de la complicidad en lo bueno y también en lo malo, de ese concepto abstracto de panteísmo integrador ) es útil para dar alguna luz a este sencillo ejercicio de cine muy semántico, forjado en torno a la moralidad de unos personajes necesariamente inestables, varados en la comunicación, hechos a decir y a escuchar, aunque no digan o no escuchen: quizá un signo de estos tiempos. Mujeres en el parque abona esta reflexión.

Felipe Vega y el guionista Manuel Hidalgo ofrecen una película limpia, sincera a más no poder, un universo de parejas que nunca caen en conflictos manidos por la abundante oferta de ese cine de relaciones personales, de parejas a lo Woody Allen, que se entregan y se rechazan, que se hurgan hasta dar con la clave que los redime de su hastío existencial. El cine de Vega ( recordemos la estupenda Nubes de verano ) va a caballo entre lo cotidiano y lo maravilloso y no se da a sus personajes su halo personal: los deja volar, libres; los filma con asepsia enorme, dejándoles triunfar y equivocarse.

El pequeño drama generacional planteado no da una solución a los problemas: los expone sin frivolidad, los acerca a la sensibilidad de quien, pasmado, observa cómo todo se articula bajo la fría capa de la incomunicación, que a veces viene vestida de soberbia o de hipocresía o de debilidad.Está inmensa la actriz Blanca Apilánez.

Lástima que el final, algo ridículo, aleje la impresión última de la pura excelencia. Tampoco colabora cierto desalojo formal en escenas que entendemos clave ( la escena del bar con los clientes que acaban yéndose )...

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