25.1.07

ALGUNOS HOMBRES BUENOS : Señor, sí, señor




No debería ser causa de extrañeza que una película pivote exclusivamente sobre la personalidad de uno de sus protagonistas o que, dicho de otra manera, una película sea un actor y no podamos bajo ninguna circunstancia imaginarla sin su presencia. Si encima el personaje en cuestión es secundario y apenas sale en pantella asistimos a un fiasco.
Algunos hombres buenos es un fiasco, en cierto modo, pero Jack Nicholson la reflota y la eleva a un meritorio elenco de películas que pudieron haber sido notorias y que, inexplicablemente, caen en el olvido.
El cine yankee ha vivido muchas veces de este reclamo publicitario. Películas de Bogart o de Gregory Peck o de James Dean. También hay discos que funcionan por una sola canción. O libros de los que sólo nos quedamos con una frase, con un brillo tenue que perdura en nuestra memoria como oro en la mano del avaro.
Algunos hombres buenos sobrevive por un juicio donde todos los actores ( Tom Cruise incluido ) dan la talla y donde Jack Nicholson da la vida, pero la da sin esfuerzo, imperceptiblemente.
El engaño de la hora y media previa se excusa y sale uno del cine ( bueno, yo ayer la vi en mi dvd doméstico ) con una sonrisa satisfecha: no sintiéndonos timados en exceso.
El guión, que crece hasta el formidable final, revela los rígidos códigos del honor del ejército americano y cómo un joven abogado ( Cruise ) desmonta el tinglado de proteccionismo, la disciplina del silencio y, sobre todo, el status intocable de un ( repito ) Nicholson en estado de gracia absoluto, en uno de los papeles más ajustado a su desajuste mental, a su genialidad creativa y a su cara de mala leche tremebunda.
Secundarios notables como Kiefer Sutherland o Kevin Bacon dan un contrapunto atractivo. Demi Moore rellena, como casi siempre y Tom Cruise, sin pulir, pipiolo aún, es correcto en su rol de militar con principios, aunque frívolo en un primer momento.
Años después de su estreno, Cruise ha elevado vuelo, a pesar de que recientemente las distribuidoras, las dueñas del parné, hayan retirado parte de su confianza porque sus franquicias, sus saltos y sus carreras ( mira que corre el tío en todas las películas ) no dan caja como quisieran.
Nicholson pasa de caja y nadie se plantea que una película suya vaya a tapar los agujeros habituales de las productoras, pero esto se sabe y Jack, mi adorado Jack, está para lo que está: para hacernos creer que la interpretación es un Arte y merece elogios absolutos cuando se ejecuta con esa pasmosa clarividencia.
¿ Se nota cuál uno de mis actores favoritos ?
Pues por Jack acudan al videoclub favorito, alquilen estos hombres buenos o cómprenla.
Comprar cine es una inversión, aunque no la estudien quienes escriben esos periódicos de papel amarillento que hablan de índices dow-jones y de tantos por cientos imposibles de entender para mentes sencillas como la mía.

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