4.5.20

Todo es luz




Fotografía: Emilio Calvo de Mora Mármol


Hay vidas improbables que le tocan a uno
o es una sola vida y su vértigo la multiplica.

Conserva la luz
el vestigio de un incendio antiguo,
la del tiempo acunado en su trama,
la del aire abrazado en el gesto
de repetir una tragedia y una comedia.

Duele siempre su conclusión.
La noticia del cese.
La avara evidencia notarial,
las palabras confiadas al acta
que fríamente consigna
la ebriedad de los días,
el vacío terrible de sus noches,
ese dulzor en los labios
que nos escolta, ufanos, al sueño.

Y sin embargo,
el ala siempre festeja el vuelo.
El veneno de la vida
se administra a sabiendas
y la luz se abre obstinadamente paso.

No importa que se nos explique
lo corto del tramo que recorre.
o si al final nada de lo encontrado
hizo que mereciera la pena
el trayecto, el tiempo empleado
en acudir al desenlace,
el brumoso y tosco finiquito.

¿No asombra este anuncio de esplendor,
esta vigilia de belleza pura,

esta herida dulce y melancólica?

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