25.11.10

El juramentado


by El Roto


Qué despojado está el juramentado. Qué limpio y qué firme. Se ha protegido el corazón con un fajo de billetes. Mira al frente sin abrir los ojos. Se ha atrincherado detrás del capital. No hay temor en su gesto. Se sabe a resguardo. No existe arma de destrucción masiva más devastadora que un buen fajo de billetes exhibido a tiempo, izado junto al corazón como advertencia. Los dueños del capital son hackers: entran en un sistema y lo revientan, lo configuran a su antojo, lo adoctrinan sibilinamente. Una vez que el sistema está colonizado, el agente invasor avisa al resto de su acólitos. Conviene que se vea quién manda, pero sin dar la impresión de que el Jefe está solo. El poder es un instrumento de manejo muy delicado y puede volverse en contra de quien lo ejerce. El capitalismo cainita se cuida de no asfixiar del todo al pueblo. Si lo extermina, si lo arruina y lo deja insensible, el capital se vacía de significado. El juramento, el que se pega el fajo al pecho y mira al infinito en puro arrobo, es en el fondo un pastor. Su oficio invisible es la conducción del pueblo hacia la tierra prometida, que suele ser un gran centro comercial en un sábado por la tarde. Preferentemente a principios de mes, cuando la nómina ha hecho ruido en la cartilla de ahorros y el dinero pide a gritos aire y el alma exige a dentelladas bienes de consumo, golosinas desechables, algo en lo que sentirnos plenos y notar un escalofrío de placer bestial y primario. Esta misma noche salgo a la calle y comulgo.

5 comentarios:

Francisco Machuca dijo...

Mi querido escritor;todo el mundo habla de la crisis económica y yo no creo en ello.La crisis deviene por la falta de valores.Todo el mundo espera que vuelvan las vacas gordas,los mismos intereses,las mismas compras,las mismas horas extras para ganar más dinero y después gastarlos en cosas que no se necesitan.La solución a la crisis es que vuelva lo mismo,paradójicamente.
En otros tiempos la crisis se resentía menos porque la gente estaba menos endeudad y solían sobrellevarlo.Hoy,los ha sorprendido con una hipotecas de vértigo,dos coches,dos pantallas de plasma,la targeta de crédito,la ropa de marca,el crédito de las vacaciones,etc.
Un cordial saludo.

Ana dijo...

Qué buen comentario el de Francisco. Los valores al perderse hacen que la sociedad se derrumbe. El derrumbe ha hecho que al economía se vaya al traste. La economía es el motor de todo. Y estamos perdidos en el supermercado, con la visa echando chispas y los ojos como chiribitas mirando las estanterías, Emilio.

Anónimo dijo...

Ni valores ni fe ni nada que se parezca a una autoridad en este mundo crispado, excesivamente ombliguista, que se parece cada vez mas a un patio de vecinos, sin presidente que ordena los pagos de lac omunidad.

Joselu dijo...

Nos pusieron la miel en la boca: consumo, confort, bienestar, crédito fácil, y todos picamos. Cuando escucho noticias de las masas que salen a protestar contra los gobiernos o que amenazan con derrotar electoralmente a los mismos, me siento confundido. Hay una épica que exalta la revuelta contra los sórdidos banqueros y todo el discurso que va añadido (bla, bla), no niego que en buena parte tenga razón, pero esas clases medias y trabajadoras han estado veinte años dejándose atraer por las mieles del consumo fácil, de los viajes a cualquier parte del mundo... y entonces estuvieron calladas como putas. No había entonces insurrección contra el capitalismo. Éste nos mostraba el lado agradable, a pesar de que en buena parte del mundo se viviera en la miseria. Ahora el capitalismo muestra su lado más feo y, entonces, caemos en la cuenta de su esencia. Vaya, a buenas horas mangas verdes. Van unidas la zanahoria y el palo. Ahora toca el palo, pero si volviera la zanahoria la inmensa mayoría salivaría de gusto y diría: quiero más, y más. Bah. Que cada palo aguante su vela.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Somos siempre lo que merecemos, Fracisco. Ese cúmulo informe y extraño de cosas que vamos consignando adentro. El tesoro se malgasta: la plata se gasta: el tiempo se va muriendo entre oropoles, y luego queremos volver a los diecisiete después de cumplir un siglo, como decía la canción,. En fin... Un abrazo

NO tenemos valores. O los tenemos flacos, menguados, cortos, Ana.
La economía es el motor. El mercado es el alma.

Joselu, picamos, claro. Picamos porque la golosina era fantástica
Estamos pagando esos plazos.
Hemos comprado el plasma y el bluray sin que lo necesitáramos. Es´tábamos bien con la tele de toda la vida. Era bueno tener poco, y disfrutar ese poco. Ahora tenemos mucho, y no lo apreciamos. Tuvimos la experiencia, pero perdimos el significado. Es de Eliot. Un abrazo.