31.12.06

LA ALIANZA DEL MAL : Sustos con acné


Esto de la Alianza del mal es un Harry Potter pasado de vueltas: un batiburrillo de tópicos


cogidos con la punta de los dedos y mezclados en una batidora de última generación para entregar al público adolescente una película de poderoso atractivo visual, pero hueca en su interior, lastrada por un argumento visto ya en muchas ocasiones y condenada al pase por las cadenas digitales o por la estantería más golosa del cine club de barrio.


Decir que el asunto entretiene es decir ya un montón, y habrá quien eche el rato en la butaca del cine y salga ufano de su escaso nivel de exigencia porque, escrito brutamente, lo que tenemos es una carambola minuciosamente planificada, correctamente filmada y generosa en presupuesto de piezas de un puzzle que nunca llega a ensamblarse del todo.

Son cuatro chicos ya talluditos, aunque nos metan la idea de que tienen menos de dieciocho años, que tienen unos poderes que les merman a medida que los usan, que además son adictivos y que usan para levantar la falda a una rubia bombón que resulta no tener bragas. Es como si Lucius Malfoy, el rubito malísimo de la serie de Harry Potter, hubiese ganado un premio de mala leche extra y, metido en otro libro, ajeno a los vaivenes infantiles de una mente inocente, cayese en la cuenta de que es Dios, pero sin religión ni metafísica, a lo burro, con un plus de hechizos, arañas, brujas y mansiones bostonianas de no te menees.

No son superhéroes, pero pintan como si lo fueran. Las niñas que salen no son carne de porno blando, pero hay escenas más movidas al encendimiento y lubricación de la masa pubescente que lo parecen. La música ( Tomandandy, el artífice del bodrio ) es ruidosa, accidental y escasamente dramática. Mi amigo J., siempre tan atento a los detalles, me condujo a la idea de que, en ocasiones, la película le recordaba, por partes, El bar coyote y, en otras, Jóvenes ocultos. La mescolanza explota en muchos fotogramas, chirriando.

Que dirija Renny Harlin ( suyas son Deep blue sea, Cliffhanger o Memoria letal, títulos decentes todos ) no resuelve nada: lo embadurna todo de oficio, trata de levantar un guión mediocre tirando a malo o malo acercándose a deplorable y con mimbres tan insustanciales no se puede edificar una catedral del gusto.

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