24.12.06

HIJOS DE LOS HOMBRES : Ciencia- ficción política







Impecable modelo de cine nihilista, Hijos de los hombres plantea más interrogantes que soluciones. Ya he escrito algunas veces que ésta es la naturaleza del arte. Produce desasosiego, crea malestar, induce al pesimismo y, no obstante, es un canto a la vida humana, un canto hermoso, escasamente religioso, aunque lo que sucede pueda hacernos sospechar que la vertiente moralista o mitológica va a triunfar en algún momento: nada de esto sucede. Híbrido inteligente de varios géneros ( cine polìtico, ciencia ficción, thriller convencional ), Hijos de
los hombres es un destello absoluto de luz, una luz tenebrista y apocalíptica por lo que lo narra ( una mujer embarazada conducida por un antiguo activista hacia la salvación habida cuenta de que hace 18 años que ninguna mujer queda encinta ).
Cuarón, que es un todotereno capaz de dar vida a Harry Potter, hacer road movies de sexo adolescente ( Y tu mamá también ) y revolvernos las tripas con esta fábula de ilegalidad y de corrupción, de muerte y de belleza, al tiempo, da en la diana del entretenimiento sin abandonar su prontuario más próximo de intenciones metafísicas, a saber: un mundo abocado a su disolución, un mundo sin Dios ni gobierno que vive su último cielo y sus últimos estertores de ternura.Maniquea en su resolución final, carente por completo de ninguna brizna de humor ( ni el personaje alocado de Caine logra ponernos una sonrisa, aunque se lo propone con ganas ), la película documentaliza el horror de la guerra, retrata con verismo el profundo absurdo de la condición humana ( Malraux dixit ) y cómo el amor, ese hijo engendrado por la mujer de color en un campo de concentración, a la luz gélida de un flexo insensible, termina ( cómo decir lo contrario ) triunfando.

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