29.12.06

DEJA VU : Un caramelo insípido





Ahora en las películas de acción late el pulso del cine político. En este Deja vu de Tony Scott hay un film de hondísima preocupación política que toma del 11-S su material de reflexión con palomitas y una coca coca light. No crea el amable lector que va a tragarse un sainete de parlamentos profundos. Nada de eso. En una película con el sello Bruckheimer interesa que el espectador esté dos horas pegado al sillón, interesa que los argumentos no sean excesivamente complicados y, por último, interesa que la sensación nunca, bajo ninguna circunstancia, sea de que el dinero ha sido desperdiciado. El baile de géneros que Scott pretende colarnos ( thriller, drama, romance, ciencia-ficción ) no contenta: se aprecia un esfuerzo enorme por facturar un film competente, entretenido, pero se estropea en el nivel más racional, que es la verosimilitud. La película, en este sentido, es un desastre. La herramienta de la tecnología que posibilita observar el pasado es francamente absurda. Obviando ese recurso funcional, Deja vu es un apreciable film de ameno consumo, que se deja querer en su tramo último, pero que se escora ( en exceso ) a la ramplonería argumental a la hora de fijar sus frágiles conceptos narrativos. Está completamente desperdiciado el personaje del territorista ( Caviezel ). Las breves pinceladas sobre su patriotismo y su sentido del deber hacia una América decididamente perdida podrían haber dado un juego enorme, habida cuenta del excelente actor que lo representaba. Deja vu nos hace comulgar con ruedas de molino, como decía mi abuela. Ruedas enormes, en este caso. Un molino gigantesco, añado yo. Una vez tragado el dulce, no sabe mal, en el fondo. Tiene Scott formas y maneras de director espléndido ( El fuego de la venganza es una película formidable ) y Denzel Washington es un actor de primer orden. ¿ Dónde está entonces el error ? Son los quince minutos, o eran más, de lenguaje metafísico- paranormal que nos cuelan de rondón para que podamos entender lo de los viajes en el tiempo y los visionados del pasado. En otras películas, incluso en otras películas menos logradas que ésta, no se preocupan de explicarnos tanto la magia del engaño. Simplemente nos engañan. Sin tanto verbo.


¿ Alguien se acuerda de Frequency ?

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