Cosas extrañas, cabezas que rugen, orejas a las que asedian unas hormigas, habitaciones rojas, hombres sin fe, ruidos dentro de un corazón que gime.
Yo mismo, Teo Gas, antaño voraz lector, no leo ahora tanto. Rehuyo la literatura que se gusta a sí misma y encuentra con facilidad por donde...
No hay comentarios:
Publicar un comentario