22.3.09

Pat Metheny, Antonio Linares, Diego Gómez..: Letter from home


Vi a Pat Metheny al aire libre, en la Axerquía cordobesa, hace casi veinte años. Todavía, que yo sepa, sigue dando giras embutido en la camisa a rayas. No sé qué deuda le debo, pero alguna hay. Probablemente fue Metheny quien me mostró que detrás de la música visible circula otra que no siempre se aprecia con facilidad pero que, a la larga, bien oída, es la más duradera y la que más engolosina el alma. Fue la época en la que yo conocía Letter from home, aunque los amigos que me llevaron (Antonio Linares, cuánto te debo) me contaba que era su disco más asequible y que había otros (Rejoicing, Travels, Offramp) de mayor enjundia. Nada que no pudiéramos solucionar después. De hecho llevo toda la vida oyendo cada nuevo disco de Pat Metheny con reverencia y devoción. Da lo mismo que se abisme en el jazz más críptico (Song X, Ornette Coleman) que abrace indisimuladamente esa new age de resonancias jazzísticas que le ha valido, entre otras cosas, ser programado en emisoras convencionales de radio y escuchado por gente completamente ajena al jazz puro, al estímulo del jazz concebido como una arqueología del sonido, no sé, me estoy desplazando del punto de proyección, del jazz razonado como todo lo que no es posible razonar ni inventariar bajo premisa sonora alguna.
Después de aquel memorable concierto a la orilla del Guadalquivir está Diego Gómez y Juan Carlos García, a los que hace demasiado que no veo, que también recorrieron conmigo algunos discos y con los que disfruté algo que a veces nunca se consigue y que consiste en charlar distendidamente, sin afán pedagógico, sin pedantería enciclopédica, sin esa aristocracia de la sensibilidad que hace que lo que escucha uno, por el hecho de ser elegido por nuestra santa voluntad, sea superior y más noble y más inteligente que lo que los demás, en su torpeza sensible, en su oscuridad melómana, prefieren.
Y hoy, Domingo, a la espera de que unos buenos amigos vengan a casa a comer, Pat Metheny me está acompañando con el entusiasmo de siempre. No le veo las rayas, pero están.

4 comentarios:

Isabel Huete dijo...

Yo no lo conocía y fue una vecina la que, hace como quince años, me lo metió en vena. Nunca había cruzado con ella otra cosa que saludos en el rellano de la casa pero me tenía frita con su música, que ponía a centenares de decibelios incluso a altas horas de la madrugada, pared con pared. No es que no me gustara lo que ponía sino que me impedía relajarme a cualquier hora que ella estuviese en casa.
Sin embargo, había un disco que ponía casi a diario que a mí me encantaba y que no podía identificar: era de Pat Metheny. Lo supe un día que al encontrármela le pedía que por favor bajara un poco la música pero que no dejara de poner ése que tanto me gustaba y que no pude indicarle cuál era, salvo tarareándolo un poquillo. Si quieres te lo grabo, me dijo. Y lo hizo. Así supe de quién era. Desde entonces soy adicta.
Me ha gustado que hablaras de él en esos términos.
Besotes domingueros.

Eduardo dijo...

Que grande Metheny. Pero me agrada también el hecho de que consideres el Communique un disco antológico. Yo dediqué hace meses una entrada a los dire straits. Te animo a que la busques. Un saludo

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

No recuerdo quien me lo recomendó hace unos quince años, pero yo también tuve ese disco, después tuve alguno más pero reconozco que, aunque me encantaba, en aquella época necesitaba algo más de estruendo. Por ejemplo el vol. IV de Led Zeppelin con esa penúltima frase de escalera al cielo que has puesto en tu blog. ¿Qué tiempos!
Quizá busque de nuevo los discos de Pat.
Un saludo, ha sido un placer leerte.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Isabel, a veces cuesta entrar, pero una vez dentro, no se sale. Suele pasar con el buen jazz. Con la buena mùsica. Sea el género que sea. Adicto. Buena palabra para estos asuntos.

Eduardo, qué grande es Metheny, claro. Lo de Communique va por otros tiros, pero igual de excelentes. Lady Writer fue una de las primeras canciones de mi oído musical. La oía continuamente. De hecho primero oí Communiqué, andaba yo acabando la EGB de entonces, y luego fui directamente al primer disco y al espléndido, todavía, Sultans of swing. Busco tu entrada justo ahora mismo. Saludos, amigo.

Metheny. Communiqué. Led Iv. Buena mezcla. El placer es leer tus comentarios, hombre. Gracias por entrar, Antonio.