15.8.20

Hitchcock / Pieza 3



Un día entero en casa, no hace mucho, confinado a posta, sintiendo el pulso mecánico de las horas, sirve para entusiasmarse con la idea de echar un día entero en la calle. El verano, de cuando en cuando, convida a la pereza absoluta, la que no tiene ni interés en pensar en sí misma. Así el día se engalana de libros, de oficios domésticos irrelevantes, de pensamientos muy livianos que no alcanzan nunca la superficie trágica de la realidad, que está afuera, pero al cerrarse el día se desembaraza uno de ese confort invisible e inútil y prepara con arrobo la cena, piensa en qué película va a haber en el salón, desecha unas, se inclina a otras o, sencillamente, se deja llevar por algo inesperado, por un deseo sencillo, sin que tenga que ser la mejor película del mundo ni tampoco colmarnos hasta que nos sature el placer. Pero se asilvestra la conciencia, se enturbia a veces dolorosamente si cae en entretenimientos zafios, en toda esa burda representación del ocio que programa Telecinco en cualquier horario, da igual que sea a media tarde o como anoche, ya tarde, al ver (dos minutos) una cosa de juzgado de guardia, una especie de declaración violenta a la inteligencia. Acababa de ver de nuevo La soga: Hitchcock en vena. La belleza o la inteligencia están siempre a mano. No hay que indagar demasiado. Está a poco que se la busca. No tiene que esconderse en las páginas de un libro, en el fragmento de una película o en un pasaje musical. Está en la naturaleza, en unos perros presentidos a lo lejos, como azuzados de luna, en el aire fresco de la calle, asomado a un balcón, contemplando el vacío absoluto, como si fuese un escenario abandonado, uno muy nítido, acostumbrado a que se le exija mucho.

1 comentario:

eli mendez dijo...

apelando a la frase "sobre gustos no hay nada escrito"...hay novelas y series que gustan siempre o casi siempre...que son iconos...que trascienden...aunque la intencionalidad sea "pasar el rato y quizás no pensar demasiado en esta cuarentena que nos tiene a maltraer...Saludos y excelente fin de semana...Un blog el tuyo para quedarse...super interesante!

226/ 365 Luis Felipe Vivanco

  A veces se tarda en llegar. Se camina con un muerto. Nos interrumpe, como la mirada de un perro, como el hogar entrevisto a lo lejos con s...