18.8.20
La deriva
Hay desolaciones admirables, tristezas ejemplares, descensos muy loables al vacío puro, de donde apenas se sale. La literatura, en ocasiones, se abastece de todo eso, de la desolación, de la tristeza y de todos los descensos posibles al vacío, sea puro o sea bastardo. Todo para que el lector invisible caiga al mismo vacío, arrastrado maliciosamente. O quizá para que no caiga. La literatura tendrá ese propósito. Pero también el edén, la posibilidad de que la salvación exista. Veneno y antídoto. Hacer que no caigamos irremediablemente. Mantenernos a flote. Evitar la deriva.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Mingus Mingus Mingus
Fotografía: Charles Mingus en el aeropuerto de Marsella, Francia, 19 de agosto de 1976 / Guy Le Querrec Admiro a los músicos. Lo hago de ...
-
Con suerte habré muerto cuando el formato digital reemplace al tradicional de forma absoluta. Si en otros asuntos la tecnología abre caminos...
-
Hace algunos años o algunos cursos (los maestros confundimos esas dos medidas del tiempo), escribí este cuento para los alumnos de sexto d...
-
Cuando pienso en Petrarca. no es cosa que suceda con frecuencia, pienso en Garcilaso de la Vega, en el verso endecasílabo, en los cancioner...
2 comentarios:
totalmente de acuerdo, es mágica!
Gracias, Eli, por todos tus comentarios.
La literatura es una bendición. Por dura que sea a veces. Como la vida.
Publicar un comentario