7.1.12

Coltrane, Evans, Sinatra



Me hubiera gustado tocar el saxo como John Coltrane, el piano como Bill Evans y cantar como Sinatra.
Carlos Boyero en El País

No sé si en la intimidad todo el mundo piensa qué cosa hace bien, en qué brilla. A veces exponemos en voz alta nuestro fracaso en algunas de las cosas que hacemos, pero nadie se deja en buen lugar exponiendo lo bien que toca la guitarra, la extrema habilidad que tiene conduciendo o cómo prepara el arroz con bacalao. Seguramente sea correcta esa prudencia y lo deseable consiste en que sean los demás los que ponderen si somos virtuosos en esto o en lo otro. Borges se jactaba de lo leído. Simenon, el impecable forjador de tramas detectivescas, de las mujeres que habían pasado por su cama. Ronaldo, el depradador insaciable, de ser guapo y rico. Conozco quien se embebece aireando su piedad cristiana y quien, bien al contrario, se esmera en narrar su paganismo. Quien no se arredra en airear su fe y quien la conduce más domésticamente. Quien es un agnóstico o un ateo militante y quien no se esmera en manifestar su disidencia con los dioses y con la docta iglesia. Quien es de Rajoy de toda la vida, desde que era Registrador de la Propiedad en la Galicia profunda y quien es de Carmén Chacón (hoy en Almería se llama Carmen, bien pensado) desde que se puso pantalón para pasar revista a todos esos tíos de las milicias. Quien es muy bueno manejando conflictos y quien se viene abajo a la menor evidencia de un problema. Está el perro ladrador y poco mordedor del refranero y está el sabio aserto de que cuanto más te agachas, más se te ve el culo. En lo que no se comete imprudencia verbal alguna es en lo que hace Carlos Boyero en la entrevista de hoy de El País. Tocar como Coltrane o como Evans y cantar como Sinatra. Subscribo el deseo de Boyero. Íntegramente. Me da igual que el azar me premie con uno o con otro de esos virtuosismos. Lo de Evans me cautiva más. Yo siempre quise ser Bill Evans. De hecho lo soy en mi avatar del facebook. Yo con mis gafas de pasta, enchaquetado, con esa cara de funcionario gris a lo Pessoa, pulsando las cuerdas del cosmos al atacar Waltz for Debby. Tampoco quedaría mal en las fiestas, en las parrandas con los amigos de los viernes, improvisando Cheek to cheek entre caña y caña. O tocando los veinte minutos de My favourite things con el saxo. Nunca he cogido un saxo entre las manos.Yo soy de Coltrane, de Evans y de Sinatra como otros son del santo de su pueblo o del club de sus amores. No soy muy de Boyero, pero en eso parece que ha hablado el hombre por mi boca. Se trata,en fin, de hablar de lo que uno tiene más a mano, pero suele pasar que son los demás los que nos conocen. Seguro que este texto que me acaba de salir (escuchando la voz de Sinatra en Cheek to cheek, claro está) lo han leído ya los míos más cercanos, los que saben de qué pie cojeo, antes siquiera de haberlo escrito.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Rajoy en la Galicia Profunda, con Fraga de la mano, debía dar un poco de grima, no de miedo, pero sí de grima, compañero.
Me gusta el post, me gusta tu página, me gusta cómo escribes, me gusta Evans, me gusta Sinatra (Coltrane me cansa un poco) y me gusta el Madrid que le está metiendo cuatro al Granada, aunque claro, luego dirán que es el Granada. Bueno, adiós. Buen año ahora que entro y comento algo.

R.M.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Soy del Madrid. Menos que de Borges o de Evans, pero soy muy merengue. Van 5, R.M. Gracias por el comentario.

Miguel Cobo dijo...

No solo la religión católica fundamenta su fe en una santísima trinidad.

En mi caso, tratando de poner una vela al dios de la música y otra al diablo, siempre quise ser Eric Clapton.

Acaso porque tan solo soy hijo de un dios menor, mon ami.

Francisco dijo...

Hijos todos de dioses menores, pero mirando alto al cielo. Amén.

Rafael Roldán dijo...

Ser Evans, querido amigo, supone una disciplina que no estoy seguro que tú, ni yo, hubiésemos sido capaces de seguir.

Julia Ceballos dijo...

Yo me paso de tímida y de modesta, pero hago tartas para chuparse los dedos. Mis hijos dicen que no hay mejores. ¿está eso a la altura de tocar el piano como Evans o escribir como Borges? lamentablemente, no.
En este mundo, las tartas son un capricho de hijos y un negocio. No es alta literatura, jeje. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Cojeas de puta madre, amigo.

Isabel Huete dijo...

Nunca he deseado parecerme a alguien en particular y tampoco he sabido alardear de lo que supuestamente hago bien porque, al ser una perfeccionista patológica, siempre he pensado que lo podría hacer mejor. Sólo hubiese querido ser más inteligente para haber sabido discernir con más tino el mejor camino a recorrer. No reniego de nada, pero envidio la fuerza de la razón en aquellos que saben gestionarla. Yo no sé.

Alicia Álvarez dijo...

No me quiero parecer a nadie, como dice Isabel atinadamente, pero está bien mirar cómo querriamos haber sido, aunque sea en privado, sin pecar de tontos o de listos. Yo hubiese querido ser una buena poeta, pero quedé en una cosechadora de versitos. Besos.

Amalia dijo...

A mi me hubiese gustado cantar como Amy Winehouse, cantar es llevar tu instrumento encima. Me habría conformado con aprender a silvar. Pero el resto que me tocó si que me gusta :)

Carles Valls dijo...

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