20.5.08

The thrill is gone



Phil Collins, Eric Clapton y B.B. King on stage

THE THRILL IS GONE


The thrill is gone
The thrill is gone away
The thrill is gone baby
The thrill is gone away
You know you done me wrong baby
And you’ll be sorry someday

The thrill is gone
It’s gone away from me
The thrill is gone baby
The thrill is gone away from me
Although I’ll still live on
But so lonely I’ll be

The thrill is gone
It’s gone away for good
Oh, the thrill is gone baby
Baby its gone away for good
Someday I know I’ll be over it all baby
Just like I know a man should

You know I’m free, free now baby
I’m free from your spell
I’m free, free now
I’m free from your spell
And now that it’s over
All I can do is wish you well

19.5.08

Pan, circo y televisores de plasma

Hay algo de grosero en eso de que la Liga de fútbol se acabe, pero una cadena de electrodomésticos te regala el veinticinco por ciento del importe de la tele LCD o plasma que te compres si la roja alcanza cuartos. La vida luego te descabalga de los vicios a pedradas y la que viene zumbando por el aire tiene forma de eliminación precoz. Nada nuevo bajo el redondo sol del balompié ibérico. Las gestas futboleras tienen escaso fuste entre los nigromantes: por eso se atreven a tirar la casa encantada por la ventana y prometen el maná en forma de pantallas a la moda. Saben que luego llega la realidad con su pandora de infamias. La última fechoría de la realidad es que se acabe la Liga, aunque este verano viene untado de épica deportiva entre Eurocopa y Olimpiadas. Esta incontinencia conviene al distraimiento popular. Nada conviene más al contento de un país que este pan y circo mediático en donde el ser humano se prueba a sí mismo a mayor gloria de la caja recaudadora y del libro Guinness de los records.
La nigromancia es una empresa de rancio arraigo en España porque matrimonia la natural devoción hispana por lo pícaro y el hábito de creer en lo que sea siempre que esa fe nos entretenga en vida. Da igual que sean hadas, santos o goles de Fernando Torres: hay que creer en algo. La realidad es tan precaria y está tan azuzada por la desdicha que precisamos del concurso inefable de lo etéreo para que la satisfacción sea plena. En la oferta de lo metafísico cabe la derecha del Padre, el descanso eterno, la misa de doce y la secreta esperanza de que la selección española nos alegre junio. Todo exhibe su pedernal atavismo, pero igual a algunos les sale más barata la tele. De eso, al cabo, se trata.

16.5.08

Narraciones

"Mi gusto por lo narrativo me permite, por ejemplo, tener un grato comercio con los imbéciles; cuando debo tratar con alguien cuyas ideas detesto o cuyas opiniones sólo merecen desdén, procuro llevarle al terreno de la narración y hacerle contar algo: incluso los seres más ínfimos ocultan una odisea lamentableo atroz. Personas a las que no soportaría bajo ningún otro aspecto, llegan a entretenerme y - quién sabe - a interesarme como narradores. En cambio, no faltan amigos a quienes adoro pero cuyo trato se me hace pronto insufrible por su incapacidad para contar nada y su manía de atrincherarse en lo abstracto o en lo doctrinal. Uno quisiera decir al visitante inoportuno: "cuente su historia y lárguese", pero este proceder, caso de generalizarse, simplificaría quizá indeseablemente las relaciones humanas."

Epílogo a La infancia recuperada.
Fernando Savater

Jazz en Lucena

Lucena, en Córdoba, en Mayo, es Nueva Orleans. Sus calles la ocupan pequeñas bandas de dixieland y algunos de sus bares se arriman a la fiesta y dejan que el jazz ocupe el aire y pida un bis de Summertime o de Round midnight. Por supuesto que no es el primer año que tales cosas acontecen en la muy mariana villa de Lucena: es la temporada número 16, y promete muchas más. La benemérita (sin doblez semántica) Delegación de Cultura tiene a bien programar un festivo programa durante dos semanas de mayo y esa generosa ración de jazz convertirá al pueblo en una jam session a riesgo de que alguna nota sincopada, fugada del saxo o del piano, se enrede en el campanario de San Mateo y hasta los santos (como dice la pieza clásica) salgan marchando Plaza Nueva abajo, hacia los arrabales de la ciudad.

Como no únicamente de jazz viven los sentidos, la oferta incluye, en el mismo goloso pack, un viacrucis (el jazz también es una religión, la gastronomía es otra) por la villa en la que se mancomunan los ritmos y el paladar, el swing y la cerveza, la animosa cháchara entre amigos bien escoltada por algún combo frenético de tubas y trompetas, guitarras incendiarias y máquinas de percusión a prueba de sosos. Nos vemos mañana
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XII FESTIVAL INTERNACIONAL DE JAZZ
16 de Mayo, Viernes
AGUARDIENTE SWING QUARTET, Paseo del Coso, 22.00 h.
17 de Mayo, Sábado
ROSA LAZAR TRÍO, Paseo del Coso, 22.oo h.
23 de Mayo, Viernes
ENCUENTRO DE BANDAS EN LA CALLE Y V FERIA GASTRONÓMICA DE LA TAPA
THE ALIES, 16.00 h.
PROYECTO DATURA, 22.oo h.
FREE SOUL BAND, 23.30 h.
24 de Mayo, Sábado
ENCUENTRO DE BANDAS EN LA CALLE Y V FERIA GASTRONÓMICA DE LA TAPA
LO PEOR, 17.00 h.
JAKUNDÉ, 22.00 h.
FREE SOUL BAND, 23.30 h.
CRASH FOR JAZZ, Café Golem, 18.00 h.
29 de Mayo, Jueves
DORIS CALES QUARTET, Castillo del Moral, 22.00 h.
Entrada 5 euros con consumición.
Bono de 10 euros para los 3 conciertos organizados en el
Castillo.
30 de Mayo, Viernes
EDIE PALMIERI ORCHESTRA, Castillo del Moral, 22.oo
h.
Entrada 5 euros con consumición.
Bono de 10 euros para los 3 conciertos organizados en el
Castillo.
31 de Mayo, Sábado
TOONIK & BELÉN BLANCO, Café Golem, 18.00
h.
JESSE DAVIS + JOE MAGNARELLY + IGNACI TERRASA TRIO,
Castillo
del Moral, 22.00 h.
JULIO CUBA (JAZZ HOUSE), Café Vanilla, 24.00 h.
Venta de entradas y recogida de invitaciones:
ÁREA DE BIENESTAR SOCIAL. DELEGACIÓN DE CULTURA.
c/ Canalejas, 22 , 1º
14900 LUCENA
CÓRDOBA
Tlnos: 957 509224 / 509557











15.5.08

El gen liberticida

Empieza a hartar que sesudos científicos con probetas, matraces y luces de colores nos cuenten que los Reyes Magos son los genes. Ahora resulta que han dado con la causa por las que nos gustan los dulces. El hallazgo proviene de una Universidad de Toronto, pero se podían haber estado quietos. Ahora le ha tocado el turno a los dulces, pero mañana atacan la fe cristiana o el fetichismo por los pechos grandes o las trovas de Pablo Milanés. Seguro que hay un gen por ahí dentro que justifica mi amor por Jorge Luis Borges. No les quepa duda. No se trata de que un mecanismo de ajuste químico alumbre la proeza de que alguien se sienta fascinado por la cara de Audrey Hepburn o por la prosa de Milan Kundera o por los riffs de Eric Clapton; en el fondo, lo que la ciencia está derribando es el vasto edificio de las mitologías y de los encantamientos. Los números están matando a la estrellas de las letras. Los códigos binarios y las ecuaciones de segundo grado terminaron por hacer trizas la metáfora, el sueño de los mares polares, la dura evidencia de que, al crecer, nos vamos acuertelando en nuestros vicios. Yo tengo algunos, y me jodería un bastante que la Universidad de Wichita Falls o la de San Petersburgo descubriera que soy un adicto al jazz porque tengo un gen que así lo dictamina.
Admitiendo que hay genes que controlan la entrada de glucosa, ¿por qué no consentir la idea de que hay otros que censuran la zarzuela, fomentan las costumbres filantrópicas o estimulan el hábito de la lectura de textos sagrados? ¿por qué no, aceptada la injerencia química, cargar sobre los genes toda la barbarie del mundo y decir que Pol Pot fue un genocida porque estaba escrito en su ADN? El asunto, en el fondo, tiene su migaja de peligrosidad, su punto de caticlismo moral. Yo, por lo pronto, he regresado al jazz, que me fascina desde que escuché a Barney Kessel (creo) o a Louis Armstrong (por supuesto) y oyendo una pieza de Coltrane (My favourite things, tan larga, tan hermosa, tan sublime) he concluído que la educación artística (literaria, musical, cinéfila, pictórica) es un aditamento erudito, una especie de carrera de fondo a cuyo término (ganemos o no, entremos el último o no entremos) está el objeto deseado, porque estaba escrito que estaría esperándonos. Como el dulce al goloso, como la síncopa al jazzero, como los versos de Gustavo Adolfo Bécquer a las niñas pijas que se enamoran en un patio andaluz.

Cromos








...... ¿falta algún cromo, sr. Maljamo?

14.5.08

Zombies en La Habana

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Darkness falls across the land
The midnite hour is close at hand
Creatures crawl in search of blood
To terrorize yawls neighbourhood
And whosoever shall be found
Without the soul for getting down
Must stand and face the hounds of hell
And rot inside a corpses shell
The foulest stench is in the air
The funk of forty thousand years
And grizzy ghouls from every tomb
Are closing in to seal your doom
And though you fight to stay alive
Your body starts to shiver
For no mere mortal can resist
The evil of the thriller.
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(Rap performed by the talented voice of Vincent Price)

Chantaje: Préstamos, chapuzas.




Contemplada bajo una mirada estrictamente comercial, Chantaje es una obra maestra: maneja los patrones del thriller de suspense, a la manera en que Hitchcock lo moldeó, con fluidez y hasta inserta una cierta inquietud que obliga a que el espectador se involucre en la trama y esté más atento a la resolución de los pequeños enigmas y trampas que plantea que al propio estilo cinematográfico y, sobre todo, a cómo está resuelta. Porque Chantaje, a pesar de que puede dejarse ver sin bostezos ni causa rubor al más acendrado de los críticos, es una chapuza enorme: un espectáculo de una vacuidad golosa, pero vacuidad al cabo. Se le puede incluso imputar el delito de ser amena ya que ese juego entre víctima y verdugo que dura más de lo que debe entretiene y plantea interrogantes muy interesantes sobre la naturaleza del ser humano, y en ese aspecto, en la descripción de los modos en que el hombre actúa y las maneras en que busca de continuo su beneficio, el thriller se desenvuelve a la perfección.
Las excesivas vueltas de tuerca a las que se somete al sencillo guión no contribuyen a que la propuesta exija una atención abusiva: basta con que no perdamos detalle y entonces es cuando damos con la abrupta verdad antes de que ésta (cómplice, íntima) acuda. Esa facilidad para adelantar escenarios y prefigurar comportamientos no dice (la verdad) mucho acerca del guionista: en principio, yo no escribo guiones y no conozco los mecanismos sobre los que éstos se asientan así que mal asunto es que yo, un espectador trivial, prevea tanto, sepa tanto, me adelante tanto. ¿Será (supongo, insisto) que yo no soy un espectador trivial o será que el guionista es un cuentacuentos amateur, un aficionado al que han dado demasiada responsabilidad y se ha visto acorralado por el casting (nada malo, por cierto) y el holgado (suponemos) presupuesto?. Sin embargo, en su defensa, Chantaje no irrita, no incumple la regla número uno de Howard Hawks, que era no aburrir. Eso en estos tiempos de bodrios sincopados y frenéticos ejercicios de cine pretendidamente serio ya es mucho. En lo demás, un préstamos chapucero de decenas de films cortados por la misma tijera: una comercial, bonita incluso, siempre lista para copiar y pegar.
Contemplada bajo una mirada cinéfila, Chantaje es una de las más asépticas, tramposas y arteras películas que un buen degustador de fotogramas puede ver. No crean que exagero: tal vez incluso temo quedarme corto.

El íntimo cuchillo / El oro de las palabras

  Ars poética / La palabra contiene el futuro. Lo que hace Pedro López Lara, en adelante el poeta, es tantear el fuego con el que fatigan el...