17.1.14

Todos los árboles sacrificados

La novela da cuenta del mundo, lo indaga, le da cuerda, lo abarca entero y, en ocasiones, lo invalida. Las mejores novelas son las que invalidan al mundo. Las que solo dan cuenta del mundo no lo salvarán. Las que perdurarán son las que lo transforman. Incluso estoy por dar la razón a un amigo mío que me dijo una vez que las novelas son los sueños de un dios. La novela como epifanía teológica. Pero los novelistas no lo saben. Creen que escriben ellos, pero las tramas se las dicta o se las confía el azar. No podré nunca charlar de todo esto con G.K. Chesterton. Me hubiese encantado. No desdeño a Borges. Todos los árboles sacrificados para que puedan ser leídas las novelas de Coelho o de Bucay duelen en el alma. Me duele un árbol. Seré quien los defienda a partir de ahora. Me duelen los árboles sacrificados inútilmente. Todos los que no ahondan ni atraviesan. 

5 comentarios:

Isabel Huete dijo...

Ah, ¿pero no te gustan ni Coelho ni Bucay? No estás en onda, amigo mío... :D

Miguel Cobo dijo...

¿Quién dijo aquello de que un escritor es alguien que con unos muebles hace un árbol? ¿Anne Sexton?

Pues eso.

José Luis Martínez Clares dijo...

Árboles llenos de nimiedades. Qué gran dolor. Abrazos

Manolo Huertas dijo...

Asco de estafadores

Anónimo dijo...

No creo que haya que ir tan lejos con Bucay o con Coelho, que son escritores que surten de contenido a un cierto tipo de lectores, entre los que usted no está. No veo bien que se produzcan estos ataques viscerales, que no entiendo, a escritores que no nos gustan. Estamos atacando también al lector que los prefiere. No se me interprete mal: no soy un fan de ninguno de los dos, pero reconozco que los he leído y he disfrutado algunas de las cosas que ¡escriben...
Sin más, un saludo.

Ana Belén Castilla