18.2.13

Un país a lo bonzo


 
A lo que conduce esta riada de chorizos que entretienen los telediarios es a que los sintamos como algo de la familia. Están de un modo tan cercano y están en tantas ocasiones que no sabríamos almorzar sin una brizna de Nóos o un sobre más de Bárcenas. Se nos está vendiendo, en fascículos coleccionables, la historia universal de la infamia, pero no la de Borges, la culta que privilegia la metáfora y la hondura intelectual, sino la tosca, la bastarda, la infamia sin adorno posible. De anoche, en la ceremonia de los Goya, aparte del entristecido cine patrio, extrae uno la idea de que somos, en el fondo, un pueblo carnavalero, que hace humor negro como pocos. Humor chusco, en ocasiones, pero también fino e hiriente como un estilete en la base sensible del ojo. A Blancanieves, la ganadora de la gala, le ha birlado la fama merecida. Hoy se habla de Candela Peña y el frío y su padre muriéndose en un hospital. O se habla de Bardem, que le pusieron a huevo poner en prime-time un asunto del que apenas sabemos nada o del que no queremos saber nada incluso, el Sahara, ese pueblo al que no le afectan los recortes (Javier dixit) porque no hay nada que recortar.

Politizar el cine no es una mala opción. Costa-Gavras, que anoche citó Maribel Verdú (la boca más grande de España ganando un premio en un papel en que no emitía un solo sonido) habría disfrutado de la cosa de anoche. Se habría sentado a verlas caer. Seguro que tiene para una película nueva. La realidad es obscena y es terca: da a tutiplén tramas para que el ingenio narrativo no precise de dopaje. Somos un pueblo al que se le da bien lo marrullero, que es la evolución analfabeta del pícaro del siglo de Oro. Luego, a corta distancia de los marrulleros, están los indiscutiblemente honrados, los que salen a la calle o los que, cuando les dejan, en donde sea, sueltan por su boca lo que andan callando. Anoche media España estaba viendo la cacerolada lingüística. Hubiese sido cinematográfico cien por cien que un escuadrón de agentes de la ley dispersara a los insurgentes. Seguro que algún despistado, en el fragor del show, no habría caido en la cuenta de la verosimilitud absoluta de la carga. Creería, a fuerza de haber mamado mucho cine americano, que era un número integrado en la gala. En ese estado aséptico estamos. Narcotizados. Paulatinamente reconvertidos en clientes de un mercado. Antes, en los tiempos en los que las cosas iban algo mejor, en fin, todo esto es muy discutible, éramos ciudadanos. Ahora nos dan una visa, nos pegan una patada en el culo y nos invitan con trompetería y alfombra a juego con las luces de colores a que gastemos. Y da igual si no hay para gastar. Nos venden la ilusión de que compramos. Nos dan el humor que sustituye a las hostias.

Luego está lo olvidadizos que somos. Lo pronto que se nos contenta. La bendita suerte de tener un apresto natural para lo hedonista. Será el carácter mediterráneo o la ingesta histórica de castas y de tronos, toda esa locura teológica que nos ha forrado contra los males terrenos. Valdría más, en términos de resolución de problemas, que no confiasemos en la bondad del más allá, en la injerencia del tiempo, que todo lo soluciona o todo lo enfanga. Cuando la bonanza llegue, si llega y nos pilla en pie y con las extremidades firmes y el cerebro sin embotar demasiado, recordaremos estas escaramuzas nobles de gente indignada que, de pronto, por el vértigo del show business, se ven abalconados a un micrófono, colocados en el centro exacto de una gran pantalla, en alta definición, no cabe otra cosa, que está observando medio país. El otro medio está para poca fiesta de la cultura. No saben qué es eso. Les va importando cada vez menos. Conque coman y conque duerman. Que forniquen cuando puedan y salgan a las terrazas y llenen los bares de vasos vacíos. El que mueve los hilos está feliz con este desordenado mobiliario. Hoy ha habido otro inmolado en un banco. A lo bonzo. No hace falta ni saber qué eso de lo bonzo. España está en plan bonzo total. 

10 comentarios:

Belkys Pulido dijo...

Emilio quizás no tenga mucho que ver con esta entrada áspera y dolorosa, pero el sábado compartimos con una familia española. La abuela de 93 años ha vivido todo y ha viajado medio mundo, su alegría e inteligencia natural me han llevado a creer en la fuerza de las rodillas del humano para levantarse. En el pulso de una sociedad inteligente, como la española que ha de percatarse del pan y el circo y deberá volverse en los caminos de su historia para reacomodarse y reconocerse. Un abrazo, usted siempre me deja algo así como una resonancia, algo en qué pensar.
Y por cierto, Juan de los Muertos, premiada, el cine y sus metáforas, quizás por eso el premio, quizás.

Rosa Luque dijo...

Estamos ardindo, querido Emilio. Un país en llamas. el Tonto Simón nos guía al caos.

Ramón Besonías Román dijo...

El españolito quema nervios, escupiendo su indignación voz en grito. Pero pasada la desdicha, guarda la gasolina, a la espera de otros campos que incendiar. Somos sanchopanzianos en tiempos de paz, y quijotes mayestáticos cuando arrecia el temporal. Monárquicos a nuestro pesar, deseamos en el fondo un rey que ponga orden y mantenga nuestra hacienda caliente. La democracia cuesta mantenerla, necesita toda una tribu ue la quiera.

Pepe Flores dijo...

Qué tal la familia, sr. Wert.? No es una amenaza.
Eva H. Fue la mejor en la gala.
España es la sorna de la señora H

Pedro dijo...

Entiendo y comparto el tono airado, de enfado, del artículo, pero creo que hay que dar una oportunidad a los que estamos en estamentos públicos y no robamos ni nos llevamos sobres a casa. Ni siquiera vemos que eso, alrededor nuestra, suceda. Yo sé bien de lo que hablo. En la gala de los goya no me sentí particularmente nombrado cuando hablaron de los gestores de la Cultura, pero es cierto que no van las cosas como deberían, y queel camino que llevamos va a más. No hay dinero. Al no haberlo, todo funciona a medias. O no funciona. Así de sencillo, peroasí de comprensible... Mi MODESTO cargo en una concejalía de un pueblo MODESTO no me permite saber los despachos de arriba, pero los de abajo son humildes, honrados y batalladores. A pesar de todo.

Isabel Huete dijo...

Estamos emponzoñados hasta las cejas, y si espantoso es que alguien se queme a lo bonzo por desesperación, terrible es que haya quienes lo empujan a ello. La Gala de los Goya no fue más que una muestra teatralizada de lo que ocurre en la calle, y yo me alegré de que fuera así. Lo único que siento es que la Academia no reconociera ni un sólo mérito a "El artista y la modelo", lo cual sólo me explico por la poca sintonía de Fernando Trueba, que no disimula, con ese peloteo contante al que son tan dados los académicos y otros profesionales del cine.

Joselu dijo...

En Túnez la autoinmolación a lo bonzo de un informático en paro generó una revolución… Aquí me temo que nos estamos acostumbrando a suicidios por desahucios, autoinmolaciones… sin que las noticias quemen. ¿Qué tendría que pasar para que esto estallara si es que puede estallar? La historia es caprichosa y durante mucho tiempo no pasa nada hasta que un día pasa, algo se convierte en símbolo, en bandera, es capaz de representar un estado de ánimo general y da forma a lo informe… y algo se inflama y no hay vuelta atrás. No sé si en este país hay paciencia infinita pero es como si la hubiera porque hay protestas infinitas pero no surge la llama revolucionaria que alguien tendría que encender siendo símbolo del martirio. Esta mujer de Castellón ha pasado muy desapercibida en las noticias. Tal vez sea porque no ha muerto o porque su vida y muerte no sean suficientemente expresivas. Me pregunto qué será necesario. Ha habido momentos parecidos a este: la revolución de 1868, la caída de Alfonso XIII, la Transición hasta que lograron desfigurarla y hacerla inodora e insípida… y todos estos momentos estelares en la vida del pueblo han terminado igual: con el dominio absoluto de la derecha. No sé qué esperar: si que se produzca algo que incendie por fin esta tensa espera o resignarme porque sé que toda esperanza es vana.

Luis Ordøñez dijo...

Mis comentarios son poco sesudos, pero tengo la misma mala leche que los otros. Mierda de país. Borreguitos. Esto dará paso a más censura. Como dice Josélu, a pesar de todo, más Marianito.

Emilio Calvo de Mora dijo...

No tengo ninguna duda de que todo irá a mejor. Ninguna. Se constanta, al cabo, la triste y amarga realidad, no el futuro, tan incierto siempre. No todos son ladrones. Ni todos delinquen como algunos hacen. No todos tienen la culpa. No todos son inocentes. Hay un campo grande y hay mucho gente en la cosecha.

Felipe Grande Curiel dijo...

Como, duermo...
Pero cómo duelen los palos.
Qué sensación de "primo" tengo cada noche cuando caigo en la cama y pienso en como ha ido el día.
No me parece bien quemarse a lo gonzo o de cualquier manera, prefiero luchar, me siento vivo luchando, pero quién va a pòner en duda que esa sea la solución para algunos, que no tienen miras y que les pesa más de lo que pueden soportar el peso de la vida.
Qué le vamos a ahcer...