31.1.11

Días

Hay quien descree de la felicidad y se obstina en ganarse a pulso la fama de escéptico. Alivia pensar que a escondidas, a cubierto de los que los miran y en la cerrada estancia de su intimidad, se entregan con júbilo a los mismos vicios que nos procuran felicidad a los que no descreemos de ella y, bien al contrario, nos obstinamos en hacer que todos los demás se enteren. Por eso salimos a la calle, visitamos a los amigos, quedamos en los bares, compramos libros, hacemos de la rutina de los días un festín en la mayor parte de los casos. En la otra parte, en los días en los que no hay festín, hay resignación, sabia resignación, diría yo. Días de no salir a la calle o de salir lo justo. Días sin amigos, sin bares, sin libros, días que no son festín casi de nada, salvo de la sensación de estar cumpliendo un peaje por todos los otros días, los luminosos, los arrimados a la alegría, los días con Coltrane, los días con Wilder, los días de sol, los días de lluvia, los días a los que bendicen los astros y los días que se ofrecen lúbricos, altos, nobles, limpios. Y uno vive en la confianza de que hay días de esa textura esperándonos, ahí afuera, en el territorio improbable del tiempo.

10 comentarios:

Pedrodel dijo...

Te leo, amigo Emilio, y me juro a mí mismo no volver a desperdiciar los días "arrimados a la alegría" que se me presenten. Que ya se nos cuelan solos, sin permiso, por la puerta falsa, demasiados días "que no son festín casi de nada"
Un abrazo

Anónimo dijo...

Lo que es un festín es este página, lo compruebo a diario.
Rafa

Anónimo dijo...

Los días son extraños. Me has puesto poética. Hacía tiempo que no me sentía poética, y es difícil, porque son tiempos duros y no tiene una tiempo ni para rascarse a gusto, pero en fin, no se diga que no estoy todavía sensible a pesar del frío, del paro, del miedo a seguir en paro y de mil asuntos más, ninguno agradable y no es cosa de poner al personal en ánimo bajo. Hace una noche estupenda, aunque fría, ya lo he dicho, y me arrimo también a la alegría.
Como dice Pedrodel, no pienso volver a ponerme triste, y desperdiciar dias. Nos quedan tan pocos! Lo del festín de Rafa, de acuerdo. Volveré a elevar el ánimo en este remanso de cordura (poetica)



Buenas noches a todos.
Luisa

Frikileaks dijo...

Sin desperdicio, asi hay que vivirla, pero a veces se pone cuesta arriba el entusiasmo...

Ramón Besonías dijo...

Incluso la insistencia en vivir la vida con pasión, entrega y consciencia es también un mito pop, ilustrado, de un hedonismo ineficaz. Epicuro decía que el placer sin seso es una insana esclavitud que agua la fiesta de la vida. Por otro lado, esos momentos, horas, días sin sustancia ni ocupación, sin saber en qué ocupar el espacio ni el tiempo, son quizá una invitación a dejarse llevar, a rendirse por fin a la natureal necesidad de no hacer nada, no pensar nada, adormecer el cuerpo y desenchufar el alma de tanta consciencia. Yo estoy en proceso de aprender a descansar. Quizá un día de estos tenga un nirvana de vacío mental, quizá un día.

Saludos extremeños, Emilio. Saludos, viajeros -los asiduos y los temporeros- de este espacio digital.

Miguel Cobo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miguel Cobo dijo...

Me has evocado algún pasaje de uno de mis libros de cabecera, "El desierto de los tártaros", la excelente novela de Dino Buzzati. Habrá que aprovechar bien esos días, antes de que una noche comience para nosotros (como le ocurrió a Drogo, su protagonista) la irreparable fuga del tiempo. Aunque "siempre hay algo que envenena incluso los días mejores"

Saludos a ti, Emilio, y a tus infatigables y lúcidos seguidores: También es un placer leer sus comentarios.

Francisco Machuca dijo...

Hace mucho tiempo que me di cuenta de que el temperamento melancólico no tenía por qué ser anatema. Comprendí que la tristeza podía considerarse una virtud. Advertí que la melancolía no es ni mucho menos una enfermedad. Resulta esencial para la salud mental del pensador, en un indicio de gracia intelectual. Sin melancólicos, viviríamos en un mundo en el que, sencillamente, todos aceptarían el orden preestablecido, en el que, sencillamente, todos estarían satisfechos con los que les hayan tocado en suerte. Y eso supondría una distopía de sonrisas plácidas y ubicuas. La seguridad y alegría en que viven los seres humanos no tienen su fundamento en la fuerza del espíritu, sino que se explica fácilmente como una beatitud irreflexiva.
En fin, que sigo estando del lado de la anónima y melancólica persona que tal vez no conoció el amor, o quizá, lo conoció en su profundidad y se pierde en los meandros de las calles y de la tarde, desapareciendo en la sombra como un día que se acaba. A los que deambulan hacia la medianoche y son conscientes de que vendrá el amanecer, con las alarmas del día sonriente. Ahora, sólo nos queda a nosotros evaluar cuál es la derrota y quiénes son los derrotados. Dijo una vez el poeta surrealista Louis Aragon: "Quien habla de felicidad suele tener los ojos tristes."

Flee dijo...

Ok, my friend. You win. Alegria. A kilos.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Son en realidad los que hacen soportables los otros, Pedro. Y están bien que haya días neutros, días grises, días vacíos. Serviría en todo caso para apreciar más inteligentemente los que no lo son. No sé si la inteligencia es el arma. Sí, probablemente pueda usarse. Festín, mecanismos para invitarnos al disfrute. Abrazo fuerte. (Suena a telettubie)

Gracias.
Siempre tan cumplidor, Rafa.

Cada historia escribe ésta de otra manera. Cada uno vive la tristeza y la alegría, la felicidad y su contrario, de una manera. Azotados como estamos por quebrantos varios, parece que nos ponemos más en serio a pensar en estos asuntos. Suerte, coraje, en fin, todo eso que se desea, pero de verdad, Luisa. Gracias por dejarte caer por este rincón

No cuesta arriba, Frikileaks: hay días imposibles de gobernar. Pero están...

Llevo años intentando aprender eso, aprender a vivir sin estímulos, dejándome llevar, conduciendo las horas sin propósito, levemente untado de felicidad, pero sin razonarla.
El proceso de aprender a descansar, a desconectar el alma, Ramón: buena empresa. Explica conforme vayas aprendiendo por si nos sirve a los demás...

No he leído a Buzatti, esa novela. La conozco porque Borges, mi adorado Borges, la adoraba.
Procedo por él, por ti.
Mis lectores, los pocos que hay, son estupendos. Sois estupendos, Miguel. A ti me alegra mucho tenerte entre ellos.

Francisco, completamente contigo. La tristeza como virtud, oomo recurso. Incluso como refugio. No es todo tan complicado como parece. Creo que la cultura ayuda, pero he visto gente "inculta", sin los asideros que trae la cultura, vivir en ese mundo que describes. Y no tener ni siquiera conciencia de estar haciendo una proeza. Yo la veo así. Un abrazo, amigo.

Ok, my friend, you win too.
Alegría. A kilos. Copio, como ves, tu corto (certero, estupendo) desatino, Glee. Vuelve.