27.1.11

Sinde


Se legisla mal el limbo, se organiza mal su inventario: anda todo ahí adentro como en desaliño, en el umbral de dos mundos, en vértigo, en una vigilancia obscena, inasequible al desorden, enfebrecida. El limbo no es aquí el ardid cartográfico forjado en las Escrituras sino la Red, que es también una religión a la que confiamos la salvación de nuestras almas. La Red, ya saben, es el país global, pero no hay otro país debajo o los hay de un modo fragmentario y casi irrelevante. Al modo imperialista, pero sin sacar el sable ni poner el tanque en las avenidas, la Red ha invadido este mundo, lo ha colonizado, lo ha convertido en su súbdito manso, ha izado sin ruido una bandera molesta, una sin dueño. Aquí hay quien la quiera domesticar: darle letra a sus colores, ponerle música al viento que la agita. Pero este limbo no se deja gobernar, no hay quien lo legisle. Y la gente razonable pasea sus calles junto a pervertidos y los nobles de corazón comparten con los retorcidos youtube, facebook y twitter. En esa alegre comandita de zonas de recreo, conviven las metáforas de Lorca con las actas del Estado, los textos sagrados con los textos impíos, el coño de la Bernarda con el cerebro de Einstein. Está Sinde con la policía cibernética de escolta y están los internautas (oh qué legión de depravados, oh qué obscenos, oh qué ladrones). Y yo me acuerdo cuando en los alegres ochenta iba a casa de mi amigo Manolo y echábamos la tarde grabando en una espléndida platina Philips, que todavía recuerdo con emoción, discos de Queen y de Led Zeppelin, de Depeche Mode y de Yes. Eran las descargas de antes. Lo de ahora (muy reduccionistamente traído) es que no vamos a casa de Manolo a pillar unos discos en cintas de cassette TDK de 90 minutos (un disco por cara en el mejor de los casos) sino que entramos en el limbo y encuentramos mil manolos invisibles, generosos, anónimos y pulcros, que ofrecen el mundo sin objeciones. Y encima hasta se paga un canon por el disco duro en el que volcar toda esa música. Sí, ya sé que éstas son cosas serias y que parezco de chacota. Sí, lo sé. Y los que mandan, los que legislan, los que vigilan el orden y cuidan de que nadie lo malogre, no entienden (cómo van a entender) que en realidad lo que hay detrás de la pantalla, en ese cosmos invisible, son manolos a mansalva...Diremos sí a todo. Ganará la cultura. O al menos un tipo de cultura. Otra, según quién esgrima las razones y cómo las sostenga, perderá. Nada que me quite esta noche el sueño.
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9 comentarios:

Anónimo dijo...

Estás en un error, Emilio. Todo es negocio, plata pura, no les interesa la cultura sino ganar infinidad de veces con lo mismo con lo que ya ganaron una vez. La SGAE por ejemplo: cómo se entiende que la peluquería en la que trabaja un familiar pague religiosamente un tributo al Ministerio por poner...un equipo de música. Señor, es increíble. No merecen otra cosa que piratas que les chupen bien la sangre. Y me quedo tranquila diciéndolo.

Ángela

El Caballero de las Palabras dijo...

Yo pienso que la cultura tiene que ser libre, solo teniendo que pagar el soporte en el que se graba. Puesto que los discos los compramos nosotros asunto resuelto, pero es conocido que de un CD un artista se lleva solamente un 5% de todo lo que gana, el resto se lo lleva la discográfica, es en los conciertos en los que de verdad ganan los cantantes, pero eso sería trabajar, y, claro, aunque me cueste reconocerlo como el artista en que me afano en ser, los artistas no quieren trabajar, por el lado de la música, no tiene justificación la ley Sinde, mostrándonos la hipocresía de los señores Miguel Bosé y demás. Respecto al cine, el caso es distinto, un director de cine, no gana el mismo dinero que un actor que puede vender su cuerpo, y, aquí la ley puede tener algo de razón, pero veo tristemente, que la cultura es hoy en día parte del capitalismo, como tantas otras cosas que antes parecían libres, es justamente otra decepción, otra verdad que conocíamos y que nadie se atrevía a afirmar, como pasó con Wikileaks. Otro caso es el de empresas como el videojuego (empresas que han creado sistemas de pirateo para sus propias consolas) que no está justificada en absoluto, las empresas se enriquecen de igual manera, sin luchar contra el pirateo.

Eloi BLQ dijo...

se han dicho tantas cosas sobre esto que solo me remito a lo que has escrito, que me parece la forma más clara, original y graciosa de decir la verdad

saludos

Anónimo dijo...

Genial como siempre. Yo tengo unos cuantos Manolos en la Red. Y que dure!!!1
Rafa

Anónimo dijo...

Yo también tuve a mi Manolo particular, que resultó ser el que de verdad me introdujo en la buena música. Me grababa cintas que todavía conservo. Yo añado a esos grupos mitologicos que citas (Yes, Queen...) a Mike Oldfield (Mi "Tubular Bells") y a Genesis. Me dan escalofríos cuando miro esa colección de cintas de cassette, que están bien a la vista, para no olvidar de donde proviene uno. Me ha puesto un pelin sentimental eso de las cintas tdk. En lo de la Sinde, que se deslien ellos solos. Yo ya sabré buscarme las habichuelas, que dicen.
Un saludo, blogueros.

Francisco Gómez Puerto

J. G. dijo...

comparto lo dicho por ti, sin discusiones

felicidades

G. dijo...

Yo me descargo porque me lo ponen todo a huevo, listo para meterlo en mi disco duro, por el que pago como dices bien mis buenos impuestos. Que prohiban los discos duros y pongan un candando al google, hombre. Lo demás es hipocresía y yo no estoy para jugar a los juegos de los demás. Van a llevarse una sorpresa cuando todo siga igual después de todo el follón o el tinglado que están montando con esto de la ley de las descargas. Entiendo poco, pero sé que esto no funciona así. Un saludo, compañero.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Estoy en un error, Ángela. No lo discuto. Mío, al cabo. En eso ando. Plata pura, también. Ha habido tanta excesos que hay un poso de venganza en esto de la gratuidad total... Eso oigo, a veces.

Totalmente de acuerdo, amigo Manolo, alumno antiguo, crecido, caballero de las palabras, de los gestos, de tantas cosas que se adivinan. Te sigo.

No pretendí ser gracioso. Sea, no obstante, la gracia. Pero no tiene ninguna, en el fondo: nos van a causar más problemas que nosotros (quienes sean) LES HEMOS CAUSADO A ELLOS.

Manolos tenemos todos. Hoy he visto yo, casualidad, años después, a mi Manolo en la cola de un supermercado. Le he dado mi email, le he saludado con afecto (hacía muchos años que no nos veíamos) y le he pasado el post en donde le cito.

Somos, en el fondo, todos muy parecidos, Francisco. Hemos vivido vidas muy parecidas. Se nota en estas cosas tan sencillas. En estos vicios domésticos.

Bien, J.G. Bien.

Lo hacen fácil, lo dan, lo ponen a huevo, como dices. Luego llega el veneno, la trampa, la invención del pecado. Has pecado, has pecado, paga, paga... Un saludo,G.

Ramón Besonías dijo...

Da igual que sea con el TDK o el MP3. La cultura como descubrimiento luminoso, goce sin intermediarios, seguirá siendo un lujo, una excepción y una bendición del azar. El resto, tanto quienes buscan hacer caja como la mayoría de quienes descargan en la red, buscan cultura enlatada. Da igual el medio, la cultura gana cuando decidimos gozar del camino sin asfaltar. El resto, gilipolleces. No creo ni en la red "libre" ni en el mercado "libre". Ambos son una suerte de eufemismo que vende lo que no pretende.

Buen día, Emilio.