23.5.10

Unas risas


Hay sentencias del Tribunal Supremo que parecen chanzas de una noche de jarana. Incluso se me hace difícil pensar en una noche de ésas de farra en la que me haya divertido tanto como Camps y su camarilla parecen divertirse en esta fotografía. Debo ser un tío tirando a triste o debo haber sido educado conforme a cierto temor a la justicia de modo que una sentencia del Tribunal Supremo me quita, por lo menos, las ganas de pasármelo bien. Eso sea uno inocente o sea culpable. El miedo va por dentro. Salvo el miedo en Camps, que parece haberse mudado a risa y haber contagiado a todo los suyos.
El cohecho pasivo impropio por el que pueden crucificarle no es asunto que a mí me pueda pasar. Puedo cometer delitos que ahora ni me imagino, puedo incurrir en faltas que hasta ahora veo exclusivamente propiedad de los otros, no mías, pero un cohecho pasivo impropio... Pero como la rueda de las horas gira sin el concurso de nuestro deseo igual un día de éstos me como mis palabras (éstas, las que diga en mi defensa mientras me estén metiendo mano legal) y admito el pecado. Lo que aseguro, en lo que no voy a desdecirme, es que no me voy a partir de la risa ni voy a llamar a mis amigos (por mucho que me quieran, por mucha confianza que depositen en mí) a que asistan a mi desplome.


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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mal andamos si en época de vacas flacas para el psoe el pp le quita protagonismo en la vida politica... Este Camops es un impresentable, pero la de risa batiente es peor...
En el psoe hay también algunos de esta guisa, pero parece que lo demuestran menos...
cuestión evidentemente de opiniones... saludos granaínos....

Merche

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Mal, de cualquier manera. A peor, a lo visto. Saludos cordobeses...

Anónimo dijo...

A ver si de una vez logramos ver de qué van estos politiquillos de un bando y del otro bando y aprender a asumir que estanmos gobernados por ceporros.

Luis María