Vastos y nocturnos,
fieros y secretos,
copulan invisibles jinetes
en el temblor del aire
y la luz fluye
desde la respiración primera,
leve pulso, signo animal,
único testigo fiable del tiempo.
Al niño Luis Sotomayor se le ve aplicar con arrobo y vehemencia el rigor del sol castellano inyectado en una lupa sobre la cabeza de una hor...
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