Vastos y nocturnos,
fieros y secretos,
copulan invisibles jinetes
en el temblor del aire
y la luz fluye
desde la respiración primera,
leve pulso, signo animal,
único testigo fiable del tiempo.
Quién no esté saturado de Uclés que tire la primera piedra. No se me tome la cita bíblica al pie de la letra, por favor. Lo de este hombre...
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