7.8.16

Escuadrón suicida / Desidia, ruido, cansancio



Siempre fui más de la Marvel que de DC Comics. Hoy, al salir del cine, pensé en ese bipartidismo y en la leal oposición (nunca hiriente) que se han ido haciendo estas nobles franquicias nacidas en los años treinta del siglo pasado. No soy imparcial, me pueden los colores, lo avanzo: ser de la Marvel es fácil; lo que cuesta es que Batman o Superman (los iconos de DC) te conmuevan igual, que sus hazañas calen con la misma hondura. Todo depende de lo que te alimentó cuando pequeño. Si fue el Capitán América o La Masa o la Patrulla X, lo normal es que en la edad provecta (salvo renuncias y olvidos) sigas en esa mitología, y no te encandile Clark Kent (nunca me gustó toda esa gomina en el pelo) o Bruce Wayne (hecho a sí mismo, desarmado si se le esconde el traje o se le pone enfermo el mayordomo) En mi caso no tiene nada que ver la avalancha estajanovista de películas con las que Marvel ha desbancado a DC. Tampoco que aprendiese a leer (como quien dice) leyendo los cómics de Spiderman y que el nombre de Stan Lee es familiar como lo son los nombres de todos las criaturas con las que entretuvo mi infancia y mi adolescencia. El renacer de DC (empezando con la estupenda Guardianes de la galaxia, El Hombre de Acero o la reciente Batman vs Superman de la mano de Zack Snyder) hace que los afectos por las buenas historias (o el apego a ciertos personajes que no han dejado de acompañarnos) prospere y uno vaya con ilusión al cine y salga (a pesar de ciertos desengaños) razonablemente feliz, convencido de que habrá más leña y arderá con más entusiasmo la chimenea. Lo de hoy ha sido frío. Ayer no da con la tecla, se pierde en aturrullarnos con luces de colores sin que en ningún momento exista una verdadera historia que contar. La mitad de la cinta se pierde en contarnos quiénes son los miembros del escuadrón y la otra se pierde en solucionar el embrollo en el que los meten. No se explica quiénes son los malos, que en este caso son unos malos de bajo rango. Si el héroe es fascinante es porque el malvado que lo perfila es igual de fascinante. Si hay Dios es porque hay un Diablo que tiene líneas que interpretar en la trama. Para contar bien una película como Escuadrón Suicida hace falta que el metraje se meta en las tres horas. No creo que el buen aficionado se escandalice. Christopher Nolan (el que trajo de vuelta a Batman al escenario) mostró que las historias largas sirven para que los matices se pulan con más fineza, para que nada quede sin hilvanar y el gourmet salga del cine con muchas respuestas y con algunas preguntas. 

No se le pide a Ayer que sea Nolan. Tal vez impregnar de dramatismo hunda más la cinta,haga que definitivamente no funcione. El tono crepuscular no le conviene. Es un blockbuster de tránsito; uno al que no le importa en demasía que se le zumbe bien porque su vocación es la de ocuparse de la taquilla veraniega, a falta de otra oferta superheroica que le haga compeencia. La película de Ayer (que no es Nolan) es pop cuando quería ser un poco indie o un poco punk, no sé. Se busca en Deadpool y se refleja en las malas entregas de la Marvel (algún capítulo de Thor o de Los 4 fantásticos) Le falta la mordiente de la cinta de Tim Miller. Tampoco hace falta que metamos a Shakespeare en el script. De eso, de hacer que una película de superhéroes parezca un montaje de un drama clásico, se han valido las franquicias (las dos) para que el público adulto, el sospechosamente culto, acuda al cine y disimule que lo que en realidad le pone es que haya combates épicos. Yo sigo echando de menos a Peter Parker, de verdad, pero hay cientos de héroes y de villanos a los que aferrarse. No es éste mi Joker. Jared Lato se esfuerza (es un enorme actor, no lo dudo) pero el histrionismo requiere un recitado de frases a la altura de las circunstancias y éstas que le han preparado son de poco fuste, la verdad. Todo lo que le concierne es adorno, maquillaje, gestos de una teatralidad con la que el actor trata de enmendar la poca chicha que tiene su parlamento. En todo lo demás, una especie de tedio soportable. Escuadrón suicida se pierde de la cabeza conforme te alejas del cine. Deja escenas sueltas. Cabriolas de la doctora Quinn, a la que da infunde un poco de humor una entregada Margot Robbie. Gana Doce del patíbulo, la película de Robert Aldrich del 67, la referencia de la que se parte en este batiburrillo ruidoso. El cine tiene estas cosas: una película te lleva a otra, te hace ver lo bueno que fue, aunque únicamente sea constatar que la nostalgia sigue siendo un valor en alza. 

1 comentario:

Mycroft dijo...

Batman vs Superman es fantástica. Mejor aún en el director's cut. El mejor Batman que he visto.
Esta no me llama nada. Parece que Ayer tenía una película, y los productores se asustaron de las críticas a Snyder y metieron mano a saco.
Corrección, Guardianes de la galaxia es de Marvel.