24.3.12

I've got the blues

                                                              Val Wilmer, 1.964


Esta reunión de bluesmen me recuerda las fiestas flamencas a las que alguna vez he asistido. Aquí están los viejos patriarcas y están los aprendices. Custodian la historia de una música y en ocasiones exhiben el magisterio heredado. Carecen de glamour y no precisan de la maquinaria infame de la notoriedad, pero son capaces de conmover a quien contempla cómo ejecutan su oficio. Me imagino que para que esta instantánea fuese posible tuvieron que concurrir enormes y muy azarosas circunstancias. De hecho, el jazz o el blues son, en su esencia más íntima, la expresión básica de una pérdida, la manifestación del dolor. Se canta para quemarlo o para compartirlo. Luego la música probablemente se dejó cortejar por excesivos pretendientes de modo que ni el blues ni el jazz que se hace hoy está pensado desde el dolor. Todo se ha maleado en exceso. O se ha convertido en otra cosa ajena a la que lo alumbró. Nada escapa al imperio absoluto del showbusiness. El dolor está en Amazon y se lo envían a casa en menos de una semana a cuenta de su Visa Oro, pero entonces, en la foto, los patriarcas se reunían en un garito cualquiera y enseñaban a la feligresía más joven la forma en que debe ser tocado el blues. El dolor es el disco de T-Bone Walker que ahora estoy escuchando. Dicen que inventó el blues eléctrico. No dejan de ser etiquetas, añadidos a beneficio de la heráldica. Importan otras cosas. El diablo merodeando. El dolor de pronto ofrecido como un bálsamo.

4 comentarios:

Granero dijo...

Muy bien hilado y escrito. T Bone is the boss Sallud y blues!!!!!!

Joselu dijo...

El dolor como motor de nuestras vidas y de nuestra creatividad. ¡Cómo me emociona y mueve esta idea! Esas jam sessions, las peñas flamencas en los años del hambre, las tabernas irlandesas en que se canta y bebe cerveza. En nuestra civilización evitamos el dolor, lo esquivamos, lo eludimos… pero es el correlato exacto de la experiencia de vivir y, como no, de cualquier música viva y profunda. Y sí, el dolor es un bálsamo del que también surge el éxtasis y el ansia de vivir.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Es uno de los primeros que escuché, Granero. Le tengo un cariño especial. Incluso hay por ahí unos cuantos vinilos. Salud y blues, está bien.

Da para mucho, amigo Joselu, el tema. El dolor es el motor del mundo. Desde el dolor se crea y hasta es posible decir que es el dolor, en sus formas variadas, todas muy cabronas, el que regule las alegrías. Dolores inmaculados y dolores con montones de manchas. Se educa para no soportar el dolor, para esquivarlo, como muy bien dices, y deberíamos ir hacia otro lado, hacia la versión realista, no la morbosa, pero la que enseña a reducir el impacto e incluso a saber sobrellevarlo. En el Arte el dolor lo es Todo.

Jorge Ramiro dijo...

Lo que a mí más me gusta son las interpretaciones que tienen de Roll Morton, no sé si alguna vez las escucharon. El otro día yo estaba comiendo en un restaurante de comida mexicana en palermo y tocó una banda que hacía fusión de música mexicana, con una onda muy mariachi y un jazz más duro. Muy bueno estuvo.

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