12.2.12

Arde Atenas, se hiela España




En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.


JAIME GIL DE BIEDMA


Y piensa uno si de verdad han cambiado los tiempos o son los mismos. El domingo de la muerte de Whitney Houston fue también el de Atenas ardiendo, el de los ERES express, el de los sindicatos movilizándose, el del Madrid ganando media liga y el domingo en el que España confirma que el invierno, en efecto, será duro. Que se adelantarán las lluvias y que el Gobierno, metido en faena, pondrá al país en el sitio que merece en Europa. Eso dicen. En eso andan. Igual les viene bien un poco de poesía. Don Jaime, recíteles unos versos.


 NOCHE TRISTE DE OCTUBRE, 1959

A Juan Marsé

Definitivamente
parece confirmarse que este invierno
que viene, será duro.

Adelantaron
las lluvias, y el Gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.

En la noche de octubre,
mientras leo entre líneas el periódico,
me he parado a escuchar el latido
del silencio en mi cuarto, las conversaciones
de los vecinos acostándose,
todos esos rumores
que recobran de pronto una vida
y un significado propio, misterioso.

Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno,
mientras que afuera llueve.

Por todo el litoral de Cataluña llueve
con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
ennegreciendo muros,
goteando fábricas, filtrándose
en los talleres mal iluminados.
Y el agua arrastra hacia la mar semillas
incipientes, mezcladas en el barro,
árboles, zapatos cojos, utensilios
abandonados y revuelto todo
con las primeras Letras protestadas.




5 comentarios:

Miguel Cobo dijo...

Me siento uno de esos vecinos, a esta hora, percibiendo ,a mi vez, las conversaciones de otros acostándose y esos rumores de la vida, cobrando un significado propio, ciertamente misterioso.Fuera, no llueve: Hace un frío que es una república de lobos.

Buenas noches

José Luis Martínez Clares dijo...

El día en que murió Withney la vida continuaba por los mismos derroteros de siempre. Saludos

Rafa dijo...

Nobles arruinados, pero sin inteligencia.

Francisco Machuca dijo...

Precioso,precioso:la voz negra de terciopelo,las ruinas de una maravillosa inteligencia y mi novelista favorito que siempre paso con él las últimas tardes,como Pijoaparte.

"Españolito que vienes al mundo te guarde Dios. Que una de las dos españas ha de helarte el corazón".

Un fuerte abrazo,amigo.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Asustadito, perdido, complejamente perplejo, empujado a ser un espía, no es verdad, Miguel ? Fuera no llueve, pero hay lobos, claro.

Es la ley de la selva, José Luis. Somos animales de costumbres. Quizá deba ser un poco así para no aturdirnos en demasía.

Nobles sin inteligencia hay muchos. Con ella, otros pocos. No sé cuáles son los peligrosos, Rafa.

Gil de Biedma, amigo Paco, es un poeta que habla de cosas que siento tan mías. E incluso las siento más mías por no haberlas vivido en primera persona, por no haber caído en la cuenta del estrago delante del mismo estrago. Lo releo constantemente. Las Españas vienen fuerte otra vez, advierto.