28.11.11

El sillón de las noches



No soy metódico. Tampoco encuentro nada que envidiar a quienes lo son y me rodean. Prefiero cierto tipo de desorden. Soy de los que cree firmemente en la bondad del azar. Incluso soy capaz de creer en su maldad. En que no sabemos nada y nada está ahí afuera dispuesto a ser conocido. El incrédulo vive mejor porque todo le asombra con más fiereza. El crédulo es un incrédulo con fe en la bondad de las cosas y de las personas. Se trata en el fondo de irse uno sinitiendo hospitalario consigo mismo.

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4 comentarios:

José Luis Martínez Clares dijo...

Es en ese lugar donde se alumbran los argumentos. Saludos

Isabel Huete dijo...

En ese sillón, con esa pinta de cómodo, yo creo que me quedaría frita sin llegar a pasar una página... :))

Rafael Roldán dijo...

Depende: ¿es cuero o escay?

Alex dijo...

He ahí el prodigio: ser condescendiente con tus propias debilidades. Tu sillón, oh... qué buenos ratos has prestado a tu espíritu en tan escueto lugar. La felicidad, siempre fugaz, se esconde bajo un mando a distancia que descorre la cortina de nuestra imaginación. Esta noche pienso hacerlo también. Toca The Wire; cuarta temporada, capítulo siete.