17.11.11

UnHate / Benetton sin brújula moral


Mazazo de trending topic, una irreverencia viral, una falta de respeto calculada con mecánica y artera precisión, arde facebook, no da abasto twitter, el Vaticano sostiene que el fotomontaje es lesivo para la dignidad del Santo Padre, los blogs hacen publicidad velada de la marca italiana, las charpas de amigos debaten animadamente (mañana es viernes por la noche) sobre la idoneidad de la empresa, si la auspicia un motivo noble y la corrompe un procedimiento bastardo, si con las cosas de la iglesia no se juega, y en este plan ad nauseam.
Hubiese estado bien, en un orden natural de las cosas, que la marca acudiese al permiso de los representados para montar la campaña. Parece que así fue en otras polémicas propagandas. Habida cuenta de que el no lo tenían fijo, obraron a capricho. Y uno, poco sensible en ocasiones al brillo de lo místico, ajeno en la mayoría al descarrío que la falta de fe provoca en quienes la practican, opina que no es lo mismo fantasear con un piquito entre Obama y Chávez, líderes políticos, personajes reemplazables, obreros de una causa administrativa, que retratar al Papa Benedicto XVI o a Ahmed Mohamed el-Tayeb, líderes espirituales, signados por la providencia divina o, al menos, investidos con esa gracia en opinión de sus fieles. A lo único a lo que puede llevar este deliberado (legítimo hasta cierto punto) acto de provocación es a enfrentar más a grupos religiosos habitualmente enfrentados. No es precisamente Egipto un país que sepa sobrellevar esta especie de pseudoterrorismo gráfico. Sólo hay que observar, sin entrar en detalle, sin entender ni siquiera en demasía lo que se cuece entre coptos y musulmanes en ese rincón de África.



La forma en que el pueblo abraza la figura de un líder espiritual no se parece en nada a la forma en que se siente identificado con un líder político. No es lo mismo arrojar un zapato a Bush, epifanía mediática de un exaltado sin más trascendencia que el pase por los medios y su registro en youtube, que manipular imágenes que los pueblos configuran como trascendentes. Hablo de erotizar vírgenes, exaltar la masculinidad de Jesucristo o cualquier otra ocurrencia del estilo. No es lo mismo que uno tenga su credo y sus convicciones, que no son religiosas en absoluto, y otra bien distinta, a modo de razonamiento casi panteísta, que no comprenda la vulnerabilidad moral de quienes no piensan como uno y se toman totalmente en serio la dignidad de sus iconos. 
A Benetton le encanta el guirigay, el trending topic y la madre que parió al ideólogo del photoshop. Lo adorna de amor, lo hace pasar por un amoroso acto de entrega entre distintos, lo razona como una especie de armisticio con intercambio de fluídos sin caer en la cuenta (o cayendo a conciencia) de lo impúdico del atrevimiento, de que la sensibilidad, incluso a nivel de empresa, es un ingrediente más en el tráfico de las relaciones sociales. Malogran iniciativas formidables al vestirlas con hostilidad pura y dura. Se podían haber ahorrado el beso y dejar que se abrazaran mansa y dulcemente. El odio que desean borrar, ese unhate contundente que preside los piquitos, no sería menos batallado. Bien al contrario, quizá ganara en hondura. Somos animales espirituales a pesar de los dogmas y de los templos. Incluso lo somos ignorando esos dogmas y esos templos, desoyendo la admonición del sacerdote de turno al acometer (ay cuán felices a veces) los pecados que nos alejan del cielo. Vivimos en un infierno y no merece la pena avivarlo con estos innecesarios recursos gráficos. En fin. Que en el fondo no es verdad que se quieran ninguno de éstos aquí retratados. No hace falta ni siquiera que se abracen: vale conque no la jodan con sus provocaciones. Ellos, qué creían, también las producen.


8 comentarios:

Javier Puig dijo...

Mercado. No buscan fama y propaganda social en la búsqueda del bien y de la justicia y todo eso. Es la pela. Están en bancarrota. Cierran tiendas. Siempre provocaron, pero ahora se han pasado. Tampoco soy yo creyente, tú lo dejas muy claro y quienes entramos en tu página lo sabemos claramente, pero respeto al creyente, cómo no, cómo no. Esto no es de recibo. Vi el otro día unas figuras religiosas gordas de Botero. Me impactaron, pero las vi respetuosas. No sé, hay formas de hacer las cosas. Incluso provocando,. No son artistas.

Ángel María Cabezas dijo...

Por partes.
La Iglesia es un estamento que merece la máxima de la seriedad y el máximo de los respetos, pero no son intocables. Ya está bien de que se rasguen las vestiduras por todo lo que les pasa. Si les meten mano, se quejan. Si no les meten mano, se quejan. Si les dan mucho, se quejan porque quieren más. Si les dan poco, y así así. No soy creyente yo tampoco, pero sí poseo la suficiente experiencia, por la edad que tengo, como para saber que son unos egoístas y que sólo buscan publicidad. Esta, incluso besándose los dos, es magnífica, y no están dispuestos a dejar pasar la oportunidad de darse vuelos. Están compinchados los de bnetton y los del vaticano, a mi parecer, siendo muy malo, muy malo, muy malo. Que les vayan dando a todos, porque yo sigo en la idea de que la propaganda de la marca italiana de ropa, que no uso, que no quiero, es simplemente formidable. Llega a todos y llega por los mejores medios. Quién les gana en eso? Muy bien escrito su artículo, mucho, muy bien argumentado, tendrá quien lo comparta. Yo lo admiro, en su forma, en su forma de contarlo, y lo rechazo en su fondo. Somos demasiado buenos.

Joselu dijo...

Estoy contigo en tus reflexiones. Estas imágenes, todas, me parecen de un pésimo gusto. No sé si es que tengo resabios homófobos. No me parece estética la imagen de dos hombres dándose picos. Y la imagen del papa con Ahmed Mohamed Tayeb es lastimosa. No hay fundamentación que busque la ética y sí una impostura moral que sólo busca la publicidad viral. Nunca unas imágenes hubieran sido tan reproducidas urbi et orbe (como tú) si no hubiera contado con el escándalo vaticano. Benetton contaba con ello. Lo sabían. Y sabían que tendrían que retirar la campaña en las vallas oficiales, pero que comenzaría la difusión viral como así ha sido. Un éxito. Luego están los comecuras que ven en todo que daña a la iglesia un motivo de alborozo dada su pedofilia, hipocresía (etc, etc). Hay mucho progre que saca su ADN de ideas simples que, a fuerza de repetidas, parecen consistentes.

Esta campaña no está bien. No sé cómo calificarla pero ciertamente no me parece ética e incluso hubiera preferido no ver las imágenes en tu blog.

Pero la propaganda viral es así. Quizás la próxima sea niñas maquilladas y vestidas como gogos al estilo de los concursos de belleza infantil americanos.

Fernando dijo...

Bien por Joselu. Me encanta su mesura. La tuya, también. Estoy muy cansado ya de estas cosas. La Iglesia, la política y la Red como telón de fondo. De hierro y de fondo.
Trending topics que cansan, sí, cansan.
Estoy en el lado de los que creen y me duele igual que a vosotros, que creeis menos o no creeis.
El Papa es nuestro refrente y no nos gusta, hablo por lo que estimo que pensamos todos los cristianos, besando a nadie. No es de recibo.
Benetton boicot.

Mycroft dijo...

Pues a mi es una campaña que me encanta, me gusta a rabiar. Benetton no es una ong, y ha diseñado una campaña polémica, cierto. Pero nos lleva al territorio de Larry Flint: ¿Qué es más obsceno, la guerra o el sexo? El escándalo es un mero ósculo, un besito de nada, y un lema hipócrita de un mercader avispado, pero que habla de más cosas que del guirigay, acaso insospechadamente, o de un modo oblicuo...
¿De verdad, más allá de la image y el derecho a la misma, es ofensivo un beso? ¿Son esos nuestros valores, o los de una religión? ¿Es eso libertad, espiritualidad, o es una cárcel en la mente?

Ramón Besonías dijo...

La fuerza irónica de estas imágenes publicitarias reside en su irónica representatividad, su paradójica connotatividad.

Todos desearíamos ver un happy world, aunque sabemos que tal estampa nunca tendrá lugar. Benneton juega con la u-topía, transmutándola en un juego sarcástico, una broma socrática.

Las réplicas de la Iglesia a la foto que les atañe no va dirigida tanto al poder connotativo de la imagen, cuanto al detalle del beso, a la representación del pontífice en postura osculatoria. Son tan necios los chicos de la curia que desvían el tiro hacia donde menos duele.

José Luis Martínez Clares dijo...

El sueño de cualquier fotógrafo: fotografiar el beso de Judas. Saludos

Yarinam dijo...

Hasta la médula de curas que se ofenden en público de lomque hacen en su casa sin que los veamos.
No son de este mundo, seguro que no.