19.4.08

Suecia, Lucena, Ipod

Llueve en Lucena: una lluvia mansa como a desgana que moja los coches y entorpece el tráfico de agentes inmobilarios, amas de casas y abuelos ociosos por las estrechas aceras del pueblo. El paseo matutino ha sido, sin embargo, provechoso. A cubierto, bajo un paraguas xxl que casi nunca uso, he ido fatigando calles, contemplando el pueblo como de nuevas. He vuelvo a ver, aunque ya la conocía, la iglesia de San Mateo. La he querido ver con ojos de turista y ha sido posible. Igual contribuyó la lluvia y la música alojada en mi bendito Ipod. Es curioso cómo la música puede modificar el paisaje a su santa conveniencia. Se trata únicamente de elegir bien. Hoy he escuchado (completo) Layers of light, un disco íntimo, artesanal, ajeno al runrún de las modas y de los escaparates. Lo tocan dos suecos normalmente afiliados al jazz, pero metidos en la cosa folclórica en esta ocasión. Así que jazzmen escandinavos tocando música popular sueca. Y lluvia en Lucena y un paseo bautismal por las calles empedradas de gris y de melancolía. Las ciudades, cuando llueve, se vuelven pequeñas, por grandes que sean. La mía, que no es ninguna urbe remarcable, casi desaparece. El trombón y el piano condimentan el paisajismo bucólico, completan la tristeza útil con la que el día se ha presentado. No va a ser posible volver a escuchar este disco sin el concurso fundamental de la lluvia. De alguna forma, aunque pasen muchos años, oiré llover cuando regrese a él. He vuelto a casa jovial y nuevo, renovado, limpiado, reconfortado por la lluvia. Un viaje diminuto ha sido.

1 comentario:

El Blog de Eduardo MInutella dijo...

Salud Emilio,
Svensson es un predilecto en mi batea, aunque este no lo escuché aún. La propuesta es más que interesante, así como tu relato. Me hizo recordar cuando, con sólo diecisiete años ( y de esa época ya van para casi veinte) descubrí los tangos de Gardel en una desértica e invernal Villa Carlos Paz lluviosa, dónde me había ido de vacaciones completamente sólo. Cuatro días de lluvia torrencial, con mi walkman. Y un descubrimiento: había algo más allá del rock que merecía su momento.
Cambiando de tema, sobrio diseño. Saludos.