1.7.14

La niña más poderosa del mundo


Los padres somos los que terminamos al cargo de los juguetes de nuestros hijos. Da igual la edad del hijo y el tipo de juguete. Hay padres que no abandonan ese oficio nunca e hijos que no dejan de jugar jamás. Luego estamos los que preferimos que el hijo adquiere la responsabilidad y la madurez que permitan olvidar que los padres siempre estamos ahí detrás, tutelando la trama misma del juego, corrigiendo los errores del guion y participando como extra en cuanto la oportunidad nos permite. Por muchos libros que fijen un patrón fiable de ese oficio de padres, no creo que haya ninguno que sirva para todos los lectores. La hija de JFK, Caroline, va feliz, delante de su poderoso padre, porque sabe que la muñeca está en sus manos. Es posible que la dejara a posta, pensando que el buen padre la recogería y no la soltaría hasta que llegasen a casa. Los hombres importantes, Kennedy fue uno de los más importantes, son también actores secundarios. En la fotografía, en lo que se advierte, es la niña la que manda, es ella la que controla el mundo mismo, la que tiene la facultad de obtener toda la atención de alguien que ocupa toda la atención de los demás. Y la pequeña Caroline va ancha, transida de júbilo, consciente - en el fondo - de que detrás está papá, cogiendo de un brazo, sin lastimarla, cuidando de que no se desmembre, su muñeca. Ojalá detrás de cada hombre o de cada mujer haya un hijo, o una hija, en fin, ya saben. A veces me resulta muy molesto toda esta corrección de géneros. Creo que malogra la eficacia del texto, su contención, toda la fluidez que se le exige para que transmita el contenido sin distracciones absurdas, pero uno es muy correcto. 

3 comentarios:

Joselu dijo...

Un comentario sugerente de la foto que me la ha hecho interesante. Es todo un arte eso de recrear con comentarios las imágenes que, en este caso, te ha llevado a reflexionar sobre la condición de padre y el sentido de la educación, oficio en que no hay ningún libro que te solucione la papeleta. El libro que más me ha influido como padre fue: El mito de la educación de Judith Rich Harris en el que se desmontaba la idea de que la educación fuera determinante para el desarrollo de la futura vida o personalidad del niño. La tesis del libro es que "los niños salen como salen", idea que me refuerza la contemplación del carácter de hermanos gemelos, educados de igual manera, y que son radicalmente distintos en todo. Es un azar la educación y, en realidad, no somos tan determinantes. Algo sí. Creemos llevar el juguete de nuestros hijos pero esta fantasía se pasa con el tiempo.

Marián dijo...

Pues sí, de pequeños (Y pequeñas, si, soy nueva pero escribo como los viejos; me resulta absurdo lo de niños y niñas) nos sentimos protegidos por los que nos quieren. Y en estos días, de coronación de monarcas me lo he preguntado: ¿Podrán crecer esas niñas sin sentirse superiores y distintas a otras niñas? Su entrada me ha dado que pensar.

Saludos.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Las fotos esconden historias. Todas. Incluso la menos evidente, la que no da ningún asidero, pero los hay, Joselu, a espuertas. La nuñeca es perfecta. No he leído el libro que dices, el de Harris, lo buscaré. Estoy de acuerdo contigo con lo del azar, metiéndose en todos lados, gobernando sin que se lo pidamos. Un abrazo.

Los que nos aman nos protegen con eso, con el amor, a veces solo con eso. Es tan dura la vida que a veces, Marián, el amor no basta. Las niñas de las que hablan tendrán una infancia terrible, en su felicidad, pero terrible. No diferente , tal vez, a las de otras, menos escrituradas con el destino.