3.3.14

Tweet con pizza o la jodida opción b


Creo que solo perdurará en mi memoria el selfie que Ellen Degeneres se marcó en plan tribal, presumiendo de tweets y de Samsung. En cierto modo el cine americano trasciende también en lo irrelevante, en la crónica de lo trivial. La gala entera fue una rendición a ese sentido primario del espectáculo. La decepción personal, el hecho de que se llevaran premio las películas que no te han gustado y se quedaran en blanco justamente las que te emocionaron, no malogró del todo la noche. Se ve todo como el que asiste a una cena familiar y acepta los riesgos de la velada. El cine, a estas alturas, es una familia a la que uno perdona los ratos inservibles. El de anoche lo fue, a pesar de que Her se llevara una consolación formidable (el guión original) o Cate Blanchett, actriz que adoro, nombrara de nuevo al criminalizado Woody Allen sobre un escenario global como el del Dolby Theatre. No fue la noche mágica que fue a veces. Ganó la negritud, la conciencia de la raza en estos tiempos de pulcritud política. Ganó el (a mi entender) aburrido periplo estelar de Sandra Bullock en la poco estimulante Gravity. Lo malo de los premios es que casi siempren poseen una contraprestación bastarda. Es la letra pequeña lo que debe ser leído con más atención. Lo explicó muy bien Degeneres: la opción a es que gane 12 años de esclavitud y la b es que todos seamos unos racistas. Hay regalos envenenados. El de Steve McQueen, ese señor con pinta de matón de discoteca de Los Angeles, es uno que juega fraudulentamente con las cosas del corazón. Entiendo que no premien a Nebraska o a Her, que son especies extrañas, pero no acabo de comprender que se prestigie un cierto tipo de cine: el que manipula, el que no sabe manejar el maravilloso material del que parte o el que, abrumado por la responsabilidad, se queda en un acelerado curso de penalidades, donde brilla el elenco, cómo no, pero donde flaquea (y mucho) el hilo moral, todas esas cosas que buscamos los que deseamos que el guión nos asombre o nos sorprenda. En la gala de anoche no hubo asombro ni sorpresa. Todo quedó registrado en el script previo. Lo único que se salió de la hoja de ruta fue el tweet de Ellen, ese fogonazo de aparente espontaneidad. No se equivoquen: las pizzas estaban avisadas.

5 comentarios:

Silvia Ayala dijo...

Comparto mucho de lo escribes. Comparto el amor al cine que demuestras, tu sensibilidad, tu manera honrada de ver las cosas, pero creo que no todo el mundo piensa como tú. Yo no, por lo menos. Me gustó mucho todo lo que vi en 12 años de esclavitud. Me gustó muy poco Her, de la que hablas bien. Me gustó mucho Pbilomena, de la que no hablas. Me gustó poco El lobo de Wall Street. Hay maneras de vivir el cine, de ver el cine, incluso de escribir sobre el cine. De todas maneras, de acuerdo en la política, que lo ENGOLFA todo. Y acepto que la peli de Mcqueen tuviera más "chance" por hablar de lo que hablaba.
Un saludo.
Encantada de entrar en tu página.

Pluma dijo...

Brillante revisión del evento, sin profundizar en nada, dejando caer el malestar que sentiste. Yo lo sentí igual. Que Nebraska no se llevara nada es de juzgado de guardia artística.
Un saludo

Juan Herrezuelo dijo...

De aquellas noches en vela y pipas y bebidas carbonatadas con alto índice de cafeína que nos obligaban a salir del salón en completo sigilo para desaguar cada quince minutos (la casa siempre era prestada) me queda una conmovedora nostalgia por aquél que fui y sobre todo por aquello que fue el cine. Ahora me basta ver hasta la 1,30 el desfile de llamémosles "estrellas" para darme cuenta de que ni siquiera conozco a toda esa gente, y a los que conozco están mu mayorcitos o son definitivamente una copia minuciosamente operada de sí mismas (Liza Novak y Kim Minnelli, for example).

Joselu dijo...

Yo sí que disfruté con Gravity. Me mantuvo en vilo toda la cinta. Soy un admirador de Cuaron desde que vi la formidable Hijos de los hombres. Me cansó Doce años de esclavitud. No me llegó a emocionar ni a interesar demasiado. Me pareció una estafa La gran estafa americana. Me gusto ma non tropo El lobo de Wall Stret y me fascinó Her. La de Woody Allen me pareció sobresaliente. Philomena es buena. Creo que, pese a todo, el espectador tiene ocasión de ver buen cine americano cada año. Su industria permite la creación de espléndidos filmes y el talento que hay detrás es evidente aunque los productos no acaben de ser perfectos. Yo disfruto mucho con el cine americano y termino aceptando sus condicionantes culturales, ideológicos y económicos de un cine que surge de una sociedad determinada que para algunos es la más creativa del mundo. Ello no impide que sea seguidor del cine europeo u oriental como la peli extraña de Wong Kar Rai que no me terminó de seducir.

Pero para mí la mejor es Her y Blue Jazmine.

Rafael Indi dijo...

Opino que se hizo justicia premiando a la mejor película ("local") y mejor película extranjera. Y sí, supongo que "12 years a slave" era la opción más políticamente correcta, aunque esta vez creo que la calidad se imponía. Steve Mcqueen se merecía un reconocimiento de calado tras dos obras maestras fuera de Hollywood ("Hunger" y "Shame"). Temía que América lo aburguesara y domesticara, pero por fortuna no ha sido así y el efecto Fassbender sigue ahí.
"Gravity" me parece un ejercicio típico y tópico de un director esta vez sí despersonalizado por la industria. Lo siento, pero más allá del efecto 3D, no le encuentro sustancia a esta película.
Punto y aparte es "La grande bellezza", puesta al día del Fellini más sinuoso, con un montaje, dirección artística, música y reparto por encima de cualquiera de las categorías estadounidenses de este año.
Y por cierto, nadie habla de la verdadera estafa del año, "Man of steel"...

Un saludo, Emilio.